Relación ‘acolchonada’

Padres, abuelos o cuidadores son las figuras principales del apego, mas el infante también halla seguridad en objetos.

31 ene 2019 / 20:37

¿Recuerda en la historieta Peanuts, al pequeño Linus, amigo de Charlie Brown, quien siempre llevaba consigo una cobija maltratada? Si le resulta familiar este episodio es porque tiene un hijo, sobrino o nieto que hizo de una pieza inanimada su compañera inseparable.

Desde su nacimiento, el bebé busca una fuente de apego que le dé confianza para explorar el mundo. Las personas suelen ser su proveedor principal de seguridad, pero es común que una prenda de mamá, muñeco o almohada sirvan para calmar su ansiedad, pues al no saber manejarla requieren del objeto como punto de equilibrio, explica Alfonso Cuvi, miembro de la Federación Ecuatoriana de Psicólogos Clínicos, quien señala que unos lo usan solo para dormir y otros lo llevan a todos lados.

Para Priscilla Campoverde, especialista en Educación Infantil, esto es usual a la edad de 1 a 4 años. “Así se sienten confiados a la hora de conciliar el sueño o en los primeros años de escolarización, porque requieren de una presencia cercana que supla la figura de sus padres ausentes”.

Esta práctica también puede darse por cambios familiares, viajes, mudanzas y demás experiencias a las que algunos niños están expuestos, indica Campoverde, quien asegura que con el tiempo abandonan la costumbre. Cuvi coincide e indica que desaparece cuando el infante ingresa a la escuela y se compara con los otros estudiantes que no necesitan este elemento.

Relación ‘acolchonada’

¿Un problema?

Lo es cuando el niño no puede desarrollar sus actividades diarias. Si no está con su muñeco hace berrinches prolongados, no cumple sus tareas, no quiere comer, jugar ni socializar con otros o se enoja con sus padres, indica el especialista. Mientras que Campoverde sostiene que si esto supera la etapa infantil, debe buscar ayuda profesional.

¿Qué no hacer?

- Fomentar el cariño excesivo hacia el objeto.

- Tratar despectivamente al objeto o hacer que el pequeño se sienta ridículo por tenerlo. Muestre respeto por la necesidad de su hijo, aunque le parezca ‘cosas de niños’.

- ‘Patologizar’ cada comportamiento que ve en su hijo. Recuerde que hay conductas que aparecen y desaparecen por los cambios propios de la niñez.

Relación ‘acolchonada’

Otros apegos

Algunos pequeños, en lugar de usar una cosa, adoptan conductas especiales como chuparse el dedo o jugar con el cabello de mamá. Estas desaparecerán según la formación que les den los padres o cuidadores primarios. Hay excepciones que requieren de tratamiento con un psicólogo infantil que también trabaje con la familia.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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