Vaya en pos de su libertad económica

Pase de un estrés económico a un éxito financiero. Para ello necesita de la inteligencia emocial.

01 sep 2019 / 00:00

Una crisis económica familiar lo hizo profundizar en este campo. Carlos Garcés, coach financiero, no solo cuenta testimonios de otros, también relata el suyo. Viene de una familia de empresarios que tuvo por más de 20 años una casa comercial, y poco a poco fueron perdiendo bienes y propiedades. En el mismo tiempo que ellos quebraban, él se iniciaba en el coaching financiero en Colombia y al regresar al país vio las consecuencias que trae la mala ‘relación’ con el dinero: distanciamientos familiares, desaparición de amigos, cambios de vida, frustración y depresión. El tema financiero va más allá del efectivo.

Sus padres se repusieron, les costó. No tienen el ingreso de antes, mas su mentalidad cambió y hoy viven tranquilos. Y justamente ese es el fin de la inteligencia financiera, sobre la cual hay un concepto erróneo, pues se cree que solo consiste en tener dinero, pero es la capacidad de independencia en las decisiones que tome, las cuales deben traer paz y libertad financiera sin depender de lo que haga el Gobierno, de lo que pase en su trabajo, etc.

Tiene que ver más con lo emocional que con la riqueza o abundancia. Afirma Garcés que de nada sirve saber de ingresos, egresos, contabilidad, si es CPA o economista, si emocionalmente no es estable; ejemplifica que países han estado a punto de ser arruinados por economistas. “El estrés y desesperación que te genera el estar sin plata es el mismo que te causa poseer mucha si no estás listo para aquello. De cada 3 personas que se ganan la lotería 2,9 vuelven a ser pobres en 3 años”, señala Garcés, quien menciona que una de las razones por las cuales se debe desarrollar esta inteligencia es para entender que la jubilación no es su salvavidas.

Para el economista Guido Macas, esta inteligencia permite conocer o dominar temas financieros y que son aprovechados para obtener nuevas fuentes de ingresos o multiplicarlos. Considera que los ecuatorianos no la poseen. “Aquí ni siquiera hay una cultura financiera. No hay fomento al ahorro o a la inversión”.

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Sin inteligencia financiera

Quienes carecen de ella son los que no están correctamente informados y les falta inteligencia emocional, dice el coach, quien asegura que si usted es emocionalmente estable podrá controlar sus finanzas; de lo contrario, no. La psicóloga clínica Jaritza Párraga coincide y describe a la inteligencia emocional-financiera como un conjunto de habilidades psicológicas que permiten identificar, equilibrar y expresar las emociones propias. Comprender el conflicto que puede existir entre los sentimientos y la razón, y utilizar estos conocimientos para regular el comportamiento y mejorar la capacidad para resolver problemas y tomar decisiones.

Así como debe elaborarse un presupuesto, debe hacerse una autoevaluación, “el análisis de sus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, detectar los errores cometidos y cómo estos podrían afectar las decisiones financieras”. Párraga hace hincapié en la autorregulación, que pone límites a los impulsos de gasto de dinero en aspectos que no benefician a sus proyectos. Y la automotivación a través del ahorro, que le permitirá realizar una futura inversión, parte del plan de acción para llegar a la meta.

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Claves para iniciar

1. Cambie su forma de pensar y relaciónese mejor con el dinero. “Nos han criado con patrones, culturas, creencias, que de una u otra forma nos han programado, desde pequeños, que ser rico está mal. Ver a padres que se pelean por deudas hace que el menor termine odiando al dinero. Al contrario, desde niño enséñele a producirlo, sin presiones”, dice Garcés, quien cuenta que su colega Ramiro Reyes tiene hijas gemelas y ellas a los cinco años vendían galletas. Él les decía: “¿Quieren tal cosa? Bueno, hoy vamos a hacer dinero”. Ellas ofrecían lavar los carros de sus amigos y les pagaban. “Ambas tienen un rubro económico, manejan sus finanzas y deciden en qué quieren gastar y en qué no. Hoy tienen nueve años y otros negocios”.

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2. Guarde el 10 % del ingreso como colchón y un 15 % para inversión. Que ese dinero produzca. Puede ajustar dichas cifras según su condición financiera. No importa si ahorra 5 centavos o un dólar, lo ideal es que sea constante, así ponga su dinero semanal o mensual.

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3. Hágase un diagnóstico financiero. Su flujo de caja es determinada cantidad, su patrimonio es este; si hoy se quedara sin trabajo, ¿cuánto tiempo de ‘vida’ le queda según sus gastos?

4. Sea disciplinado. Para ello sepa que hay cuatro niveles de conciencia de ella. Reconozca en cuál está. La primera es la indisciplina innata, con la que nacemos; por ejemplo, si alguien se levanta siempre a las 10:00 no es indisciplinado, solo se despierta tarde, pero está desaprovechando un tiempo productivo. La segunda es la disciplina con ‘policía’, usted se abstiene de gastar porque está su esposa al lado. En la tercera, no necesita de nadie que lo mire para hacer las cosas. Y en la última, si ya ha pasado los tres tipos anteriores, es capaz de generar un hábito.

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5. Decida y separe lo importante de lo urgente y tenga claro lo que quiere. Grafique la meta porque el cerebro no entiende palabras, sino imágenes. Recuerde que las decisiones vienen ligadas a una palabra: renuncia.

6. Genere pasivos y activos buenos. Un activo es el que le da dinero y un pasivo el que le quita, pero dentro de ambos hay unos positivos (que producen) y otros no. La clase media compra activos para endeudarse por una casa o un carro; los ricos lo hacen para que la plata trabaje por ellos, adquieren compañías de taxis, hoteles, etc.; sigue siendo el mismo bien, pero lo usan de forma diferente. Otro ejemplo son los préstamos y tarjetas, estos no son malos, ya que hay ricos que viven de ellos. Unos usan tarjetas para endeudarse, otros para invertir. Para el primero es malo, para el segundo bueno.

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7. Busque un asesor si le cuesta administrar y multiplicar las finanzas. “Todos necesitamos un mentor en las áreas de nuestra vida. En la espiritual, Dios; y en las otras, alguien experto en el tema. La misma mente que crea un problema no puede crear la solución”, anota Garcés, quien indica que un coach es un observador y facilitador de procesos mentales, que logra ver lo que usted no ve y desde afuera le da opciones para elegir. No soluciona su vida, pero le ayudará a salir de donde está para llegar a donde se lo proponga.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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