Felipe Trujillo: “No soy un empresario de escritorio”

Amante de la naturaleza y la cocina, el visionario empresario asegura que para ser buen hotelero se necesita ser excelente anfitrión.

14 abr 2019 / 00:00

Felipe trujilllo Febres Cordero se hizo hotelero sin haberlo planificado. Es propietario del Hotel Boutique Iguana Crossing en Galápagos. Consciente de que las islas son un destino complejo, como él mismo lo llama, pues ¨los huéspedes llegan mareados, cansados de pagar tasas en barcazas, muelles, buses y taxis, y yo los recibo sorprendiéndolos con una maravillosa experiencia”.

¿Qué tipo de experiencias te han sorprendido?

Inesperadamente recibimos personajes famosos como pasó con Michael Schumacher, su esposa, hijo y Jean Todt, presidente de la Fórmula 1. Reservaron bajo otro nombre diez habitaciones. Fueron a festejar los 50 años de la novia de Todt. ¡Imagínate el gusto de conocerlos! En cuanto a la alimentación, nuestros cocineros se portaron a la altura. Los sorprendimos. También supimos manejar, con hotel lleno, otras situaciones como los cuatro tsunami warning, dos de ellos muy peligrosos. Y hemos logrado evacuar en circunstancias de alto riesgo, entre 26 y 28 personas en media hora. Situación que nos llevó a mostrarnos altos niveles de responsabilidad con serenidad y eficacia.

¿Qué buscan los turistas en las Islas Encantadas?

El común denominador de los turistas en Galápagos es la posible convivencia que pueden tener con animales de especies salvajes sin sentir miedo. Galápagos no es un destino de playa, la gente va por las actividades netamente naturales y por ser testigo de la teoría de la evolución de las especies.

Felipe, sospecho que por los negocios de tu papá tu familia se hizo expectativas de que ibas a heredar el gusto por el comercio, pero no fue así...

Mi padre se dedicó al comercio.Administró importadoras y distribuidoras de vehículos, maquinaria agrícola, etc. En mi caso, aunque tuve estudios en administración de empresas, mi vocación siempre fue por la naturaleza. Tuve camaroneras y manejé en Cayambe una hacienda de ganado lechero, propiedad de mi padre. Cuando fallece mi hermano José Vicente en un trágico accidente, papá decide retornar a Guayaquil para estar con la familia.

¿Te volviste con él también?

La hacienda se vendió pero nos quedó un pequeño bosque de eucalipto. Incursioné en la industria de las rosas y a perseverar y procesar esa madera de eucalipto que nadie quería. Nos fue muy bien, pero volví a Guayaquil en 1992, pues ya casado con Beatriz y estando embarazada se tornó peligroso llegar a Cayambe en avión y en carro.

Finalmente, ¿nace el hotel en Galápagos?

Esta aventura no inicia con el hotel, sino en el año 1986 cuando compré una hacienda que hoy es la finca ‘La Esperanza’, el ir y venir del lugar nos hizo sentir la necesidad de echar raíces, y porque solo había una oferta hotelera. Compramos un terreno cerca del mar, pues la hacienda está ubicada a quince kilómetros de la playa. Así nació Hotel Boutique Iguana Crossing.

¿Son una empresa con respeto al medioambiente?

Somos responsables con el agua, que es un lujo en Galápagos, usamos un sistema temporizado, el líquido fluye por ocho segundos y luego se apaga automáticamente, tanto en duchas como en lavamanos. Los inodoros al igual que la iluminación son ahorrativos y la calefacción es por energía solar. Somos responsables y consecuentes con la comunidad; por ejemplo, de los 28 empleados en rol, 24 son residentes permanentes en la isla.

Para ser buen hotelero se necesita...

¡Ser un excelente anfitrión!

Personal

- Edad: 56 años

- Casado con: Beatriz Guerra.

- Tiene 3 hijos: María Beatriz, Felipe y Alejandra, quien le ha dado cinco nietos.

- Estudió: Administración de Empresas en Estados Unidos.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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