El mismo filme, ¿otra vez?

La repetición es parte del aprendizaje infantil, a través de ella asimilan conceptos, conocen palabras nuevas y fortalecen la memoria.

08 sep 2019 / 16:31

“Libre soy, libre soy, no puedo ocultarlo más. Libre soy, libre soy, libertad sin vuelta atrás”, ese es el coro de la canción que el personaje Elsa interpreta en la película Frozen, y que Mónica de Espinoza memorizó por las incontables veces que lo cantaba su hija Eduarda. Lo mismo le pasó a Dixiana Almeida, quien por su sobrino se sabe el diálogo del cumpleaños de George, hermano de Peppa Pig, protagonista de la conocida serie infantil.

Pero... ¿por qué los niños pueden mirar lo mismo ‘miles’ de veces y prestarle atención como si fuera la primera vez y nunca aburrirse? Los pequeños necesitan hacerlo como parte de su aprendizaje y maduración, señala la máster en psicología educativa y licenciada en educación, Génesis Crespín, quien indica que lo mismo sucede con la lectura de cuentos y canciones. “Ellos disfrutan de argumentos, tramas y desenlaces sencillos, que no tengan un alto nivel de complejidad en su presentación”, asevera la experta en educación.

Igualmente les resulta atractivo todos los estímulos que esto conlleva: los colores, argumentos, personajes y la trama de la película. “Aunque parezca increíble entre mayor repetición, mayor atención y emoción ponen en el filme”, sostiene Evelyn Urgilés, psicóloga clínica, especialista en temas infantiles.

De 3 a 6 años

Se da más en estas edades, etapa en la cual se desarrolla el lenguaje (nuevas palabras y frases), pero posteriormente se va diluyendo, ya que a los 6 años ellos comienzan nuevos períodos de socialización y se despiertan otros intereses en la comunicación, relaciones humanas y aprendizaje. Al nuevamente verlo hallan algo más y eso aporta a sus emociones, como la alegría, sorpresa, entusiasmo y algunas veces, enojo o tristeza, dice Crespín, quien asegura que la repetición fortalece la memoria a corto plazo, permitiendo recordar y vivenciar las imágenes.

Tenga en cuenta

Que la familia debe tratar de entender que ellos requieren hacerlo, que es solo una etapa (algún día finalizará) y es necesario colaborar con este proceso. Si a los hermanos mayores no les resulta divertido, los padres deben recordarles que ellos también fueron pequeños. Hágales entender que ese comportamiento es importante porque descubren cosas sobre ellos o el mundo que no sabían, puntualiza Urgilés.

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