Jaime González Artigas: metas cumplidas

Gran gestor de la agricultura sostenible, da un giro en su vida, enfocándose en una de sus pasiones: los caballos.

Quito /
08 sep 2019 / 16:22

El instinto me llevó a Santo Domingo de los Tsáchilas, en busca de una historia. ¡Y vaya que la encontré! Sabía de antemano que Jaime González Artigas tenía una jauría completa de perritos, 21 me habían dicho, y así llegué a las afueras de esta localidad, motor de un gran movimiento económico.

Con expresivos ojos verdes, espontánea sonrisa y muy delgado, confiesa que ha perdido 64 libras en 3 meses gracias a un bypass gástrico que agradece porque se siente sano y con más energía que nunca. Al iniciar, cuenta que la afición por los perros es algo que lo heredó de su padre, como también la crianza de caballos de manera especial. De hecho, me recibe en el Rancho Santa Cecilia, su hogar, enfundado en un atuendo de jinete, mostrándome un sueño cumplido: Un flamante club ecuestre, de lujo por cierto, dice, “sin escatimar en nada”, por lo que la escuela cumple todos los estándares internacionales de competencia de salto y adiestramiento. Tiene 15 hermosos caballos pura sangre de los que se siente muy orgulloso. Lo acompaña un equipo completo para arrancar esta gran aventura, afirmando que Santo Domingo se merece un lugar de distracción para toda la familia, donde se pueda recibir adiestramiento en equitación, salto e, inclusive, equinoterapia, con un equipado restaurante con vistas a la pista ecuestre.

Por el desarrollo económico del país

Sin embargo, su oficio hace 31 años ha girado en torno a la producción de palma, convirtiéndose en un gran gestor de la agricultura sostenible, a través de La Fabril, una de las empresas más grandes del país. Su tío, Carlos González Artigas, a quien admira profundamente, lo reclutó desde muy joven en el grupo agroindustrial, de su propiedad, para que, poco a poco, vaya sumándose en todos los procesos de producción que supone la megaempresa. Con el tiempo, juntos han logrado una gran empatía laboral, al demostrar compromiso y sobrada capacidad, dejando atrás la vida capitalina, para no volver más.

En Santo Domingo de los Tsáchilas formó un hermoso hogar junto a su esposa, María de los Ángeles Loaiza, y su pequeña María Cecilia (11), una niña hermosa y muy desenvuelta, que roba corazones.

Jaime cuenta que convirtió la provincia tsáchila en su centro de operaciones, consolidando, con tesón y mucha habilidad, una vasta red de palmicultores independientes -que suman alrededor de 2 mil-, desplazados en diferentes localidades de la zona, quienes entregan su producto en centros de acopio en Quinindé y Quevedo, fruta que luego es procesada para producir aceite. Al mismo tiempo, lidera una plantación de palma, de más de 6 mil hectáreas -del grupo La Fabril-, que cuenta con su propia extractora, lo que, como dice, permite producir aceite de forma sostenible y contribuir con la economía de varias comunidades aledañas y de San Lorenzo, brindando fuentes de trabajo e ingresos económicos de manera directa e indirecta.

Está de más decir que su día a día representa continuos desplazamientos en un intenso ir y venir, pero lo que hace le apasiona. De trato sincero, Jaime ha logrado el respeto y cariño de todos a su alrededor porque es alguien que genera confianza y su palabra es su firma de compromiso.

Un quiebre de vida

Jaime González Artigas: metas cumplidas

Un día cualquiera, mientras descansaban en los Estados Unidos, su esposa Nena -como le dicen sus amigos-, fue diagnosticada de cáncer de seno con metástasis, y todo cambió repentinamente. Con una hija pequeña, la delicada situación obligó a tomar la decisión de continuar todo el proceso de tratamiento en la Florida. Una etapa dura que tomó dos años. “Cuando me llamaron a decir que los exámenes daban positivo, recé a la Virgen y le encomendé mi vida”, recuerda Nena. Y así dejó en manos de Dios su destino.

Unidos más que nunca, la familia se sumió en un solo abrazo mientras duró la recuperación. En total fueron 6 operaciones de alto riesgo, mientras Jaime iba y venía de Ecuador porque su trabajo así lo obligaba. En tanto María Cecilia, la pequeña, debió adaptarse a la situación, yendo a un nuevo colegio, aprendiendo inglés y apoyando a su madre. En las tardes, empezó a tomar clases de equitación, y de repente, se convirtió en una campeona ecuestre en diferentes competencias, mientras Nena, finalmente fue dada de alta, repuesta completamente.

Al volver a Santo Domingo, Jaime tomó la decisión de seguir brindando a su hija la misma oportunidad que tuvo en los Estados Unidos de desarrollar el deporte ecuestre, y así, empezó el sueño de crear el club que lleva el nombre de ella, donde se dispone también a recibir a niños que sufran cualquier tipo de discapacidad, con sesiones de hipoterapia. Algo que demuestra su sensibilidad y gran calidad humana.

Gran conversador, Jaime cuenta sus experiencias con un trato franco y sencillo. Con resultados a la vista, y un don de liderazgo evidente, vive un momento de vida pleno, con un desafiante trabajo y junto a sus compañeros de ruta: su adorada familia, sus caballos y perros. ¿Para qué más?

Personal

-Edad: 50

-Actividades: Gerente general de Extractora Agrícola Río Manso EXA S.A. y Energy Palma S.A., del Grupo Agroindustrial La Fabril S.A. Fundador del Rancho Ecuestre Santa Cecilia.

-Casado con: María de los Ángeles Loaiza

-Hija: María Cecilia González Artigas.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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