Ayúdeles a vencer el enojo

El autocontrol no es innato, se adquiere, se aprende. Y no hay mejor maestro en ello que el padre de familia.

10 ago 2019 / 17:25

La ira es una emoción natural que se debe canalizar, no reprimir ni ignorar. Por lo general es propiciada por la frustración, indica la psicóloga clínica Odette León, quien señala que desde el nacimiento hay que enseñarles a controlarla. “Cuando la madre pone en palabras lo que su bebé siente, cuando lo carga, acuna y cuida, le hace saber que es amado, protegido, y esa seguridad basta para que él controle sus emociones. Hasta los dos años y medio, la mayor parte del trabajo es de los padres o cuidador. Luego ellos replican lo que han ido aprendiendo naturalmente”.

Es común oír frases como “no te pongas bravo” o “ya se le pasará”, pero lo que el menor realmente necesita es sentirse acompañado y protegidomientras pasa ese momento. Para ello compartimos ideas efectivas, que se pueden aplicar en niños de 2 a 6 años.

Prácticas eficaces

- El semáforo de la ira. En esas edades reconocen emociones básicas (alegría, miedo, tristeza, asco, ira y sorpresa), pero hay complicaciones para regularlas. Ellos saben cómo funciona el semáforo. Trate de que asocien los colores con las emociones y conductas. La luz roja significa alto, asimismo el infante debe detenerse cuando sienta ira. Con el amarillo debe reflexionar: ¿cómo me siento?, ¿qué me molesta? Y el verde, recordarle que debe seguir, actuar ante el conflicto.

- El volcán. Explíqueles que la ira es igual a la erupción. Cuando se enfada, el cuerpo lo siente. En casos extremos hay sudoración, palpitaciones, las orejas y mejillas se calientan, dan ganas de gritar, se activa parte del cerebro primitivo que lleva a actuar sin pensar. Si no aprende cómo apagar esta ‘lava’, su estallido quemará todo (perjudicando a quienes le rodean, puede lastimarse, etc.). Sugiérale respirar y contar hasta 10 o 20.

- El frasco de la calma. Es una botella llena de agua, pegamento y escarcha, con espacio para que su contenido se mueva. Mientras el niño contempla la caída de la escarcha empiezan los cambios en su sistema nervioso. Use ese tiempo para que le diga la razón del enojo.

- Más opciones. En su cuarto cree un espacio para desahogarse, con masas, pinturas, hojas o una almohada para cuando quiera llorar y liberar tensión. Hay cuentos sobre el tema que ayudan. Lo esencial es que el niño aprenda y proponga lo que mejor le funciona para calmarse.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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