Arte ancestral de conservación

La fermentación es una tradición milenaria que convierte a los productos en superalimentos.

04 mar 2019 / 10:45

Antes de que exista la refrigeración, nuestros antepasados buscaron un método para conservar los alimentos perecibles sobre todo en épocas de sequía, períodos helados o largas travesías. Se dieron cuenta de que envolviendo los vegetales en sal, estos conservaban sus propiedades, desconociendo los beneficios que este proceso brindaba a la salud, señala Catalina Vallejo, experta en fermentación. Ella afirma que esta no es una tendencia gastronómica, sino una necesidad de volver a lo básico, de retomar una costumbre de la cual podemos sacar mucho provecho. “Se puede fermentar todo elemento que haya estado vivo o salido de una planta, desde frutos secos, granos, cereales, frutas, vegetales, hasta carnes, huevos, solo que el proceso es diferente”.

Ricos y saludables

Al fermentar se crea un ecosistema ideal para la proliferación de bacterias beneficiosas (de los propios vegetales) que contagian a las patógenas, volviéndolas casi inexistentes en estos alimentos. Al mismo tiempo potencia los micronutrientes de los fermentados, por lo que las enzimas digestivas aumentan y hay una mejor digestión, que ayuda en la desintoxicación del cuerpo y favorece al sistema inmunológico, haciendo a las personas menos propensas a enfermedades y alergias. También ayuda a las vías respiratorias y a la salud cardiovascular, mental, hormonal y bienestar en general.

Tenga en cuenta

- Manipúlelos con tenedor o cuchara de madera o silicón, no metal, excepto que sea acero inoxidable.

- Inicie su consumo con no más de una cucharada diaria. El cuerpo no está acostumbrado a recibir una carga de bacterias demasiado alta, por lo que se presentarán molestias gástricas que durarán de 7 a 9 días, hasta que el organismo se adapte y los intestinos los pidan. Cada semana incremente una cucharada hasta que coma diariamente una taza o una taza y media, como máximo.

Arte ancestral de conservación

Chucrut de col

Ingredientes:

Col y sal.

Elaboración:

Mezclar 15 g de sal por cada 800 g de col cortada y masajearla (con guantes) hasta generar salmuera, que suelte sus jugos provocados por la deshidratación de la sal. Envasarla en vidrio y mantener el vegetal bajo su salmuera de 15 a 30 días en el recipiente. El proceso se hace lejos de los rayos del sol, calor y frío extremo, a una temperatura que va de 22 a 30 °C. Con proteínas es excelente, ayuda a la digestión.

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