Teresa Arboleda y Mariel Córdoba, dos abuelas, dos vivencias

De cara al Día de las Madres, a celebrarse este domingo, comparten sus experiencias.

09 may 2019 / 17:24

De cara al Día de las Madres, a celebrarse el domingo, estos conocidos rostros del medio televisivo y artístico cuentan cómo es ser mamá con ‘doctorado’.

Teresa Arboleda: “Ayudo en su cuidado, diversión y soy su chofer principal”

Alguna vez alguien dijo: “Yo por mis hijos muero, pero por mis nietos mato”. Una frase que le causa cierta gracia a la presentadora de Televistazo Teresa Arboleda. “Es exagerada y dramática (sonríe), pero lo cierto es que los hijos son la mayor responsabilidad que uno tiene en la vida. En el rol de padre o madre, los seres humanos ponemos todo lo que somos, la vida entera. Es un vínculo eterno. Y en el ‘abuelazgo’, todo se multiplica, excepto la responsabilidad, que es ineludiblemente de los padres... La dimensión de la ternura tiene su máxima expresión”.

Su nieto de dos años y medio, Juan Martín Schotel Salgado, vive en Quito desde hace año y medio con sus padres, pero cuando está con él (situación que se da a menudo) es inevitable contagiarse de esa alegría, y el aprendizaje va de la mano. “En este tiempo en que se puede acceder a tanto conocimiento, se descubren nuevas teorías sobre su psicología, nutrición y desarrollo. Los nietos modernizan a los abuelos”.

La periodista anhela ser un referente de amor en la vida del niño y un ejemplo como persona de bien.

Que la vea cada noche dando noticias en Ecuavisa no es novedad, pues en la actualidad todos los nietos pueden ver a sus abuelos en vídeo. “Él se entusiasma cuando me ve en persona y me recibe con la sonrisa y los ojos más bellos que yo haya podido ver”.

A su corta edad es hincha de Emelec, le agrada que le canten y es fan de sus padres (Juan Schotel y Carolina Salgado). “Cuando está en Guayaquil lo veo todos los días y procuro ser útil. Ayudo en su cuidado, diversión y soy su chofer principal”.

Tere, como la llaman sus amigos, se considera muy buena compañera de juegos. Solo espera que cuando Juan Martín crezca también lo corrobore. Por ahora, ambos se divierten.

“Yo rezo con mi nieto cuando duerme conmigo. También le preparo batidos, sopas, insisto en el lavado de las manos y los dientes y todo lo que contribuya a la educación que le dan sus papás. Trato de no ser metida y respeto la forma en que lo educan”.

Para la comunicadora, por los tiempos que se viven se hace más necesaria una vida de hogar más intensa, con interacciones familiares sanas. Con tantas ocupaciones de los padres fuera de casa, las familias necesitan apoyo y ayuda en el cuidado de los hijos.

“Creo que es una bendición poder contar con alguien que esté dispuesto a ayudar en el hogar y el demandante cuidado de los niños. Los más indicados para ocupar ese muy necesario puesto de ayudantes principales en ese cuidado seguimos siendo los abuelos, en especial las abuelas”, comenta.

Mariel Córdoba: “Si por mí fuera, las apapacharía siempre”

Definir el amor de abuela, para la cantante Mariel Córdoba es imposible. Recuerda que cuando aún no nacían sus nietas, ver esa muestra de afecto en otras personas le resultaba “cargoso”.

Fotos, vídeos y conversaciones de cada logro o gracia del niño no tenían mayor significado, hasta que se convirtió en esa ave de paso que está ahí para cuidar, proteger, enseñar, jugar, engreír y también corregir, encaminar y reprender, pero sin tener la responsabilidad absoluta que corresponde a los padres.

“La vida te da ese soplo de aire. Para mí, son angelitos que te traen felicidad, te sonríen y están necesitados de ser protegidos. Es hermoso. A mis dos nietas, Victoria de cuatro años y Lucianita de tres meses, cuando no están conmigo las extraño un montón. Son mi adoración, soy una abuela recontra chocha”.

Como profesional del canto, Mariel las arrulla con melodías como El burrito orejón, aunque trata de no hacerlo tan seguido, sobre todo con la más chiquita, porque después se acostumbra. “Me sucedió con mi hijo Pablo. De pequeñito él no podía dormir si yo no le cantaba”.

De Victoria, afirma que se inclina por el arte. Tiene oído musical. Canta temas de Lady Gaga y toma el micrófono. “Si por mí fuera, las apapacharía siempre, pero los niños se molestan si los agarras todo el tiempo. Cuando la mayor duerme conmigo, estoy pendiente de ella, si está bien o tiene calor. Ni con mis hijos fui tan cuidadosa y exagerada (sonríe). Igual, no descuido mis cosas, trato de organizarme y que todo compagine”.

Una de las actividades que más disfruta en su rol de abuela es cocinarles. El plato favorito de Victoria es el bife de chorizo con papas fritas y ensalada de aguacate. “La dieta es en su casa (risas)”.

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