La ‘campana’ de Anita Ward ya cumplió 40 años

A la cantante estadounidense solo le bastó una buena canción para pasar a la historia y vaya que lo consiguió.

11 jun 2019 / 10:00

La música disco para 1979 ya no producía el mismo efecto frenético que tuvo en la juventud dos años antes, en plena efervescencia de la película Saturday night fever. Sin embargo, destacamos tres canciones de ese género que pegaron muy fuerte hace cuatro décadas. Hot stuff, de Donna Summer; I will survive, de Gloria Gaynor, de la que hablamos en una aquí, y Ring my bell, de Anita Ward, a la que nos referiremos en este artículo.

Nacida en Memphis en 1956, Ward se convertiría en la primera intérprete de un solo éxito. Hasta ahora es común verla invitada a un evento o gala especial cantando este tema. Lo curioso es que su único clásico en un inicio no le gustaba para nada, pues no se sentía cómoda. Tras ser convencida por el compositor y productor Frederick Knight, accedió, sin imaginar que se convertiría en un éxito inmediato que reventó tanto en las radios como en las pistas de baile de todo el mundo.

Mientras se recibía de psicóloga pudo saborear las mieles de ser un celebridad, al darse cuenta que Ring my bell llegó al número uno de Billboard y se mantuvo en los rankings de popularidad por cinco meses. El resto de tracks del álbum no concitó interés alguno.

Otra curiosidad es que este megahit al principio era una composición dirigida a los adolescentes que hablan por teléfono, pero la letra fue modificada para darle una connotación más sexual (“suena mi campana”) y enfocada al público adulto, ávido del erotismo camuflado en un ritmo contagiante.

Su prometedora carrera, pensando en que sería la rival de Donna Summer, se vino a pique. La fama le llegó de una manera vertiginosa que no supo manejar. Marcó distancia con Frederick Knight, pues las diferencias entre ambos llegaron a un punto en que no se soportaban.

Como si fuera poco, sufrió un accidente de tránsito lo que la obligó a suspender varias presentaciones y shows en vivo. Así pasó en un solo año, de la gloria al entierro sepulcral.

Su siguiente canción, Don’t drop my love apenas llegó a la posición 87 en Billboard Hot 100 en Estados Unidos y desapareció de las listas rápidamente.

Lo cierto es que su one hit wonder, cargado de sintetizadores y efectos de sonido tan alegres acompañados de su singular voz, la establecieron como una de las grandes de la música disco, después de todo, solo hay una Anita Ward.

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