domingo, 19 agosto 2018
17:30
h. Última Actualización

La cuarta boda de Vito Muñoz en exclusiva

La chonera Rosibel Zambrano conquistó su corazón

07 abr 2017 / 17:02

Cuando Vito Muñoz (60) nos llamó para invitarnos a su matrimonio civil, confieso que no le creí. Hasta minutos antes dudé. Sin embargo nos tapó la boca cuando la noche del jueves en su residencia -ante un reducido grupo de invitados- contrajo nupcias con la chonera Rosibel Zambrano. Esa fecha (el 6 de abril), ella cumplió 19. Un año antes, cuando celebró su mayoría de edad, la presentó como su novia.

El comunicador deportivo no quiso prensa. Ni siquiera TC. Lo que generó el enojo de algunos colegas. En sus tres bodas anteriores habían estado periodistas, ahora decidió que solo EXPRESIONES lo acompañara en esta ocasión especial, y por supuesto, las cámaras de Fuull Farándula (una de sus empresas de comunicación). También fue un deseo de la novia.

Esa noche su amplia y hermosa casa, construida por Diego Guayasamín, estaba muy iluminada y decorada con muchas flores, especialmente rosas blancas y violetas. Un estilo muy romántico elegido por Rosibel. El buen gusto primó en cada detalle y no hubo excesos. Lo que más llamó la atención fueron las fuentes de agua, la piscina y los jardines que se divisan desde cualquier rincón.

Esta vez, de parte de Vito, solo estuvieron convocados su sobrina María José Cevallos y su esposo, Fabián Rodríguez. De lado de ella, su abuela Rosa Rivadeneira, su madre Greccy Zambrano (quien apenas tiene 35 años), sus hermanos Esteban y Raiza y su sobrina, Ellka de 3 años. Según sus parientes, Rosibel se estaba quedando en la percha porque es la que más ‘vieja’ se ha casado.

“Me siento enamorado y es una mujer que en dos años de relación me ha hecho feliz”, comentó Vito. La propuesta de matrimonio, según Rosibel, se dio de un momento a otro. “Me siento dichosa porque sé que elegí a un buen hombre como compañero”.

buen gusto, pocos invitados y divertidas anécdotas

Ella estuvo lista antes que el novio

Cuando EXPRESIONES llegó, los novios aún no estaban arreglados. Ella vistió un traje de Eduardo Villamar, color beige. La falda confeccionada en chifón, corta por delante y larga por detrás. La blusa en guipur, bordada con cristales. Por tratarse de una boda civil, no hubo ramo ni velo. La primera en estar lista fue Rosibel. Generalmente son las novias las que se hacen esperar. “Él parece la novia no quiere que yo lo vea”, dijo la ahora señora de Muñoz. Vito lució un traje italiano en los que se destacaron los colores blanco y negro. La víspera del enlace, aún ella no tenía los zapatos que iba a usar. El comunicador le compró 4 pares para evitar que a última hora cambiara de opinión por los previamente elegidos. Rosibel lo ayudó a vestirse.

La bendición de una madre

La pequeña Ellka y Greccy Zambrano le dieron la bendición a su tía e hija, respectivamente, antes de la ceremonia. Eso emocionó a los pocos testigos. Fueron las delegadas de la familia. Según Vito, la niña vivió con ellos durante 3 meses y durante esa etapa afloró el lado maternal de Rosibel.

¿Está seguro?

En apenas 12 minutos, el delegado del Registro Civil, Andrés Mata García declaró marido y mujer a la pareja. Eran las 20:24. El momento jocoso fue cuando él preguntó dos veces a los contrayentes si estaban seguros del paso que iban a dar. El comentarista de TC respondió: “Seguro, superseguro”. Durante la ceremonia se dio el intercambio de anillos de oro.

Entre familia y amigos

Después de las fotos y los buenos deseos de amigos y familiares, se sirvió una cena del hotel Hilton Colón, preparada por los chefs Freddy Peñarrieta, César Lucio y Joel Solís. Este último fue el encargado de la repostería. El menú incluyó lechón crocante con corazones de lechuga, canelones de ave al funghi, medallones de lomo fino de res y steak de salmón con sus salsas, manzana caramelizada sobre galleta de almendra y acompañada de helado de macadamia. Vito aprovechó el momento para contar anécdotas de su esposa, de los familiares de ella y de los viajes en pareja. Recordó que se encontraban en la Sierra durante el terremoto del 16 de abril del 2016. Al final de la cena se tomó fotos con los expertos culinarios. “Si no hubiese estado exquisita la comida, les habría cobrado por la gráfica”, les dijo en tono de broma.

¿Mal augurio?

Segundos antes de la boda, uno de los colaboradores del novio, Dieter Hoffmann, rompió de manera involuntaria uno de los jarrones de cristal que se encontraba en el jardín. ¿Eso es mal augurio? La mamá de Rosibel respondió: “En mi tierra, Chone, dicen que así se va cualquier cosa mala”. Así será. Quedó decretado.

Algo tarde

El brindis estuvo a cargo de Fabián Rodríguez, quien fue uno de los testigos. Él y su esposa María José Cevallos pusieron a ‘sufrir’ a los novios porque llegaron cuando la ceremonia había comenzado. El caótico tránsito de Guayaquil tuvo parte de culpa de esa demora. En la imagen, Rosibel junto a su abuela.

Lo clásico y romántico

La música no faltó. Los novios prefirieron temas clásicos y románticos, como Somos novios, que estuvieron a cargo del grupo Dolce Armonie integrado por Claudio Panko, Juan José Jiménez y su hija María José Jiménez. Tocaron durante toda la velada.

‘Desde arriba’

Aunque sus progenitores, Esilda Ugarte y Nelson Muñoz ya no están en este mundo, así como su hermano, Abel, ellos ‘compartieron’ de alguna forma con Vito. Un cuadro que comenzó a pintar Theo Constante (no lo terminó porque falleció) cuelga de una de las paredes de la sala. Sus progenitores murieron en 2010. Primero su madre y después su padre. Todo en el lapso de 24 horas.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

A LA CARTA