María Emilia Cevallos: “No ando de cama en cama”

La actriz habló con EXPRESIONES, entre otras cosas, sobre su rol en la segunda temporada de la telenovela Sharon, La Hechicera.

14 mar 2019 / 15:00

De María Emilia Cevallos Cuesta, hija de la expresentadora de noticias y asambleísta María Mercedes Cuesta, se ha dicho mucho. Que es conflictiva, que ha tenido algunos novios y más... La modelo, actriz y presentadora, de 25 años, quiso ser psicóloga, pero la vida la llevó por otro camino.

Ha participado en producciones como El club Disney, Que no le digan que no le cuenten, Notas divinas, Faranduleros, Cuatro cuartos y Maleteados. Ahora es parte de la telenovela Sharon, La Hechicera, de Ecuavisa.

¿Cuál es su rol en la segunda temporada de Sharon, la Hechicera?

Interpreto a la teniente Diana Beatriz Gómez, agente fiscal de la Policía Judicial que se encargará de la investigación. Después de la muerte de Sharon viene la parte legal. Hasta el momento el estreno está previsto para agosto. Al principio no sabía si aceptar la propuesta porque quise alejarme de la televisión, debido a que no existían proyectos ambiciosos y pensaba que no iba a salir de los típicos papeles. Sigo en Ecuavisa. Ya hice un nuevo casting. Estoy en dos producciones que se están ‘cocinando’.

Por lo que dice, la actuación es lo suyo, aunque en algún momento presentó espacios de TV.

Siempre fue lo mío actuar, aunque haya tomado otros rumbos porque se me presentaron oportunidades. Hay gente que cree que no estudié porque no me gradué. Me preparé en música contemporánea y artes escénicas, luego vino la propuesta de Miss Ecuador y dejé los estudios en pausa. Me he seguido nutriendo.

Ahora está haciendo microteatro.

Estoy en un proyecto que se llama Jueves en Pop Up, en Urdesa. Es un drama romántico basado en la historia del atentado terrorista ocurrido en el tren de Madrid en 2004. Comparto con Diego Chiang, un chico cantante muy talentoso que recién está descubriendo la faceta actoral. Las funciones son de miércoles a domingo, a las 21:00, 22:00 y 23:00. Además, el próximo mes me iré a Quito.

Ya usted vivió allá.

Solo me quedaré el mes de abril. Me fascina Quito, creo que necesito cambiar de ambiente. Viví en dos ocasiones, cuatro años en la etapa colegial y tres en la universitaria. Me hicieron la propuesta para hacer microteatro. Trabajaré con el director Alejandro Lalaleo. Pronto me entregarán el guion. Estaré de regreso el 6 de mayo.

¿Tenía previsto viajar a Colombia?

Postergué ese viaje porque quiero hacer las cosas bien. A pesar de lo que comenten, nada me lo han regalado. Todo me lo he ganado a través de casting. Rara vez digo mi segundo apellido. Hay gente con la que he trabajado que se entera después de un tiempo que soy la hija de María Mercedes Cuesta.

¿Ella es una buena palanca?

Nunca ha sido mi palanca. No es solo difícil ser la hija de... también es difícil ser la madre de... Para mi mamá ha sido duro que se crea que ella es deshonesta y que pide favores para que su hija sea famosita. Ahora me apoya, antes no lo hacía porque conoce este medio televisivo y sabe los peligros que existen. Siempre ha tratado de protegerme.

En todo caso, el viaje al vecino país quedó postergado...

Por el momento, ya que no se concretaron las cosas. No tengo palancas ni romances con nadie en Colombia. Por si acaso, no es ninguna punta o indirecta.

No le interesaba la tv porque era demasiada exposición

Por su mamá vivió de cerca los trastornos alimenticios, ¿usted también los padeció?

Bajé de peso, en parte por mi personaje en la telenovela de Sharon. La teniente que interpreto es vegetariana y deportista. El peso y la forma del cuerpo no indican qué tan bien o mal está nuestra salud. Viví junto a una mujer que sufrió anorexia durante casi toda su vida. Ella se rehabilitó porque en los trastornos alimenticios no existe cura. Yo desarrollé un trastorno de bulimia nerviosa cuando tenía 19 años.

Dicen que es un completo infierno.

Es más complicado de lo que se piensa, no se acepta el desorden porque no se cree que se está enfermo. No es chiste ni una moda. Yo era una chica insegura, no me gustaba ponerme blusas sin mangas, prefería la ropa floja para que no se me viera el cuerpo. No me interesaba la TV porque era demasiada exposición. A los 11 años, cuando participé en El club Disney, me sentí bien porque era como un juego y estaba rodeada de niños. Me sacó de la zona de estrés. Pero a los 19 años se agravó el problema. Este desorden desarrolla miedo a la comida, nos castigamos todo el tiempo. Lo superé porque debido a los excesos de vómitos y pastillas me dio pancreatitis, duodenitis y me salieron nódulos en las cuerdas vocales. Ahora sigo terapias de todo tipo, entre ellas las holísticas, además me ayudó un nutricionista.

“Tampoco soy santa ni virgen”

Tiene fama de temperamental, conflictiva, que ha tenido muchas parejas y que incluso ha quitado novios.

Hay mucha gente mala que aparenta ser buena en TV, pero que no lo es. Nadie sabe lo de nadie. Yo puedo aparentar tener una imagen dura y fuerte, a veces cuando hablo parezco molesta, heredé la voz de mi madre. Estoy sola desde hace tiempo, pero tengo amigos. Este medio tiene un mal, se cree que todo es sexo porque cada ladrón juzga por su condición. Hay chicas que se venden para lograr papeles en una producción o mejores sueldos, no es mi caso. Tampoco soy santa, ni virgen. Pero no ando de cama en cama, ni de chico en chico.

“Me tocaron más de la cuenta cuando acompañé a mi mamá al trabajo”

Tras las declaraciones de su madre en la Asamblea en las cuales dijo que fue violada, usted manifestó que vivió una situación de acoso sexual en su niñez.

Cuando hice público que sufrí de acoso sexual durante mi niñez dijeron que me lo estaba inventando. Solo conté mi verdad para que la gente que lo ha pasado sepa que no está sola. Eso me sucedió a los 8 años, cuando acompañé a mi mamá al trabajo. Mientras ella daba las noticias en un canal, yo jugaba en unas computadoras. Ese día no funcionaban las máquinas del estudio y me fui a la redacción. Ahí alguien cerró la puerta. En ese momento no supe qué hacer, solo me puse a llorar. Me tocaron más de la cuenta. Durante mucho tiempo me sentí culpable y sucia. Busqué a Dios e hice un proceso personal. No hablé por miedo porque pensé que mi madre no me iba a creer. Ella me contó lo que le pasó cuando yo tenía 19 años y yo le dije lo que me ocurrió a mí cuando tenía 20. Ahí sanamos ese ciclo.

¿Ya de adulta lo vivió?

En cierto momento me pasó, estuve en Miss Ecuador en 2015 y quedé segunda finalista. Entonces viajé a Polonia representando al país en Miss Supranational. Aquí y allá viví situaciones de acoso. Hubo personas que se quisieron propasar, que se pasaron de la raya. No lo permití. Cuando lo comenté no me creyeron en la organización del Miss Ecuador. Cuando me ocurrió en Polonia, ellos sí tomaron medidas.

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