Giovanny Dupleint: “A veces mando al carajo al ángel y me divierto con el demonio”

El presentador de Faranduleros, de Canal Uno, padece de diabetes y lupus, pero afirma que morirá a los 75 años de cirrosis.

19 sep 2016 / 11:11

Con frecuencia cambia de look. A veces se deja el cabello suelto y lacio, otras se lo recoge y hasta lo luce rizado. Impecable. Considera que tiene buen gusto al vestir, que es inteligente, sociable, buen hermano e hijo. Muchos a Giovanny Jaramillo Lino, a quien se lo conoce como el Lcdo. Dupleint (aunque no tiene título), no lo pueden ver ni en pintura. Simplemente lo detestan y critican al punto que nos preguntaron por qué lo íbamos a entrevistar y hasta ponen en duda sus problemas de salud.

Delgado, alto, polémico y sin pelos en la lengua cuando dice algo. Su jefe, Héctor Cáceres, director de Faranduleros, de Canal Uno, afirma que es complicado lidiar con el presentador guayaquileño, de 46 años. En ocasiones lleva un bastón. Uno con un mango de bronce y otro en su interior guarda un sable para defenderse, en caso de que sea necesario. El bastón también le sirve para apoyarse y mantener el equilibrio, pues los meniscos de su rodilla izquierda están afectados.

Como si estuviera en un juzgado durante esta entrevista dirá la verdad y nada más que la verdad...

Siempre me he caracterizado por decirle la verdad en la cara a la gente, no me importa si le gusta o no. Muchos creen que porque digo algo de lo que ha ocurrido con alguna expareja mi credibilidad bajará, por el contrario aumenta.

¿Es decir que no miente?

Miento cuando pongo cachos (suelta una sonora carcajada).

¿Y eso es muy seguido?

He sido bastante infiel. En mi última relación, la persona con la que estuve era muy ocupada, no tenía tiempo y no me iba a poner a llorar. Entonces me decía: ‘tranquilo, que en la lista hay cinco’.

Muchos creen que sus enfermedades son mentiras.

Bueno tendrían que ir al médico. Tengo un tumor en la tiroides. Por lo mismo pasó mi abuela Azucena Guerrero Coello y mi mamá, Flor María Lino, a quien se le ulceraba la piel con los medicamentos que tomaba porque eran muy fuertes. Entonces decidió suspender el tratamiento para evitar que aquello siga ocurriendo. Afortunadamente su tumor no es maligno. Tanto ella como yo tenemos grado 1 de diabetes. Mi abuelo materno, Carlos Aurelio Lino, falleció por esta enfermedad. Lo último que se me diagnóstico fue lupus (el sistema inmunitario afecta y ataca a las células y tejidos sanos), además soy impulsivo-compulsivo.

¿Cómo lo afecta aquello?

Siempre bromeamos en Faranduleros y decimos que no me he tomado la pastilla. Reconozco que a veces me disparo. Soy temático con el orden y la limpieza. Desayuno a las 10:30 y uso una determinada vajilla, tengo que comer a una hora. Es muy difícil convivir conmigo.

¿Lloró cuando le diagnosticaron lupus, la misma enfermedad de Selena Gómez?

Me puse tan mal que bajé 14 libras. Pero sé que voy a morir amando y de cirrosis a los 75 años.

Lo he visto en algunos eventos pasado de copas, ¿por qué no se cuida?

Me tomo uno o dos tragos al día, antes de ir a dormir. Puede ser vino, whisky o lo que encuentre, no tengo problemas (suelta una carcajada). Eso no afecta mi capacidad intelectual, física ni sexual. Sé que hay que cuidarse, sin embargo considero que si se está bien en lo emocional, el resto lo estará. Cinco minutos con mi madre me llenan muchísimo. Tengo una familia que me adora. Hay un concepto errado al creer que el enfermo debe dar pena y eso no es así.

¿La muerte le asusta?

No. Pero como todos prefiero verla de lejos. Tampoco quisiera irme primero porque mi familia sufriría muchísimo. Cuando me fui a vivir solo tuve que regresar a la casa por la salud física y emocional de mi madre.

¿A dónde cree que irá, al cielo o al infierno?

Creo en la reencarnación y en el espiritismo, soy santero y ‘demonólogo’ una rama que estudia los demonios. A los 15 años me dio curiosidad por conocer sobre ese tema e investigué. Se considera que el que hace aquello es el que tiene pacto con el diablo y no es así. Creo que el ser sale de su cuerpo material y va a un punto en el cual luego se decide dónde irá. No hay infierno ni cielo.

Dice que cree en el espiritismo.

Pero no participo en sesiones espiritistas, ellos solo me hablan.

¿Acaso ve muertos?

A los 6 años vi el primer espíritu. No voy a las salas de velaciones ni al cementerio y tampoco a hospitales para no captar esas energías.

Amenazas y brujería...

¿Qué lo motivó a hacerse santero?

Lo hice por protección. Al principio no quería. Luego de un viaje a Argentina mi mamá me contó una anécdota algo fea. Un ser en su cuarto se le subió encima y le pegó. Entonces ella lo empujó y escuchó “clarito” el golpe cuando este cayó. Después, un día me iba a un cumpleaños de un amigo y cuando fui a despedirme ella no podía virarse. De inmediato llamé a Ray Ramos (santero) y le comenté lo que pasaba. Me di cuenta que algo la estaba jodiendo. Me dijo que le pase un huevo y lo lancé en la cacerola de Oggun (un santo). Le hice caso. Al día siguiente estaba mejor y se fue al mercado a comprar los montes para limpiarla en la casa de Ray. Se le sacó la energía negativa, le habían echado tres espíritus malos, uno para joderla a ella y dos para hacerme daño a mí. El responsable fue un presentador de TV, cuyo nombre no vale la pena mencionar. Ahí decidí hacerme santero. Con Ray estoy distanciado porque lo he visto con gente que ha intentado perjudicarme.

¿Sacrifica animales?

A mis santos lo que hago es ponerle velas, flores e inciensos. No mato a nadie. Si alguien me quiere joder que me joda, pero no sacrificaré animales y si quiere que se gaste la quincena en hacerme brujería, pero sé que estoy protegido por Dios. A diario antes de salir de mi casa rezo a mi ángel de la guarda.

Los ‘demonólogos’ (uno de ellos, el estadounidense Ed Warren cuyos casos inspiraron la cinta ‘El Conjuro’) aseguran que hacen exorcismos.

Sí los he hecho y he ayudado a gente que ha estado enferma. He ganado plata, no lo niego, porque cobro por ello. Otro santero como Carlos José Matamoros confesó que casi siempre sigue al pie de la letra lo que los santos le indican. Muchas veces no le hago caso ni a mi mamá. Mi vida está marcada por algo y Dios tiene un plan para mí, soy un gran defensor de los derechos humanos y abogado de los pobres. Es mejor no abrir puertas que después no se puedan cerrar. La gente es novelera y no sabe en qué se mete. Cuando se abre una puerta va a entrar el bueno, el malo y el feo.

¿Muchos querrán verlo diez metros bajo tierra?

Muchos han tratado de hacerme daño, han hablado mal de mí y hasta me han hecho brujería y me han querido matar. Era presentador de Vamos con todo (RTS) cuando supe que desde la Penitenciaría venía la orden. Tuve que hablar hasta con los delincuentes, luego me hice amigo de ellos. También tengo muchas personas que oran por mí.

Usted es bien diablo...

Tengo un ángel y un demonio. A veces mando al carajo al ángel y me divierto con el demonio (suelta una carcajada).

¿Es muy excéntrico, Giovanny Dupleint?

Algo. En una ocasión me bañé en champán en un hotel de Quito. Un amigo me invitó y le costó una buena suma de dinero, además he hecho cerrar una discoteca y un restaurante para compartir con mis amistades.

¿Por qué le interesó ser comentarista de farándula?

Cuando regresé de Cuba vi mucha basura en la TV nacional.

¿Ahora qué sacaría de la pantalla?

A la gente bruta que hay y que no aporta en nada a la sociedad.

¿Usted cree que sí lo hace?

Dupleint es un personaje, Giovanny Jaramillo no es divo, atiende al que lo busca y le da la mano. En mi Instagram hay más mensajes de gente que me quiere que la que me odia. Si alguien me insulta, una golondrina no hace verano. Muchos no conocen al verdadero Giovanny, al ser sensible, al que llora viendo ciertas películas y al que considera a su familia su mayor fortaleza.

“No tengo sexo la primera noche”

Habla abiertamente de sus preferencias sexuales, ¿cómo se dio cuenta que es gay?

No creo que lo sea, me gusta simplemente el sexo con hombres y mujeres. Soy bisexual. A los 15 años me gustaba mi profesor de dibujo, además era el inspector de curso, nunca lo supo él. Entonces también me gustaban Brigitte Vergara y la actriz Claudia Gómez. Ambas eran coquetísimas.

¿Cómo lo tomó su familia, en especial su progenitora?

Mi familia no se mete, a mi mamá lo único que no le gusta es que lo ventile mucho. Le respondo que estoy en un mundo en que siempre me achacarán algo. Pero ya lo he dicho todo.

¿No se le han conocido parejas mujeres?

No las he tenido, pero sí he mantenido relaciones sexuales con mujeres, los nombres nos los daré por respeto. Al perro (hombres) no lo voy a respetar porque el perro es perro (risas).

¿Es promiscuo?

Me cuido como todo el mundo, no tengo sexo la primera noche y no estoy con cualquiera. No salgo a la calle a buscar parejas para llegar a ese punto. Por lo menos debo mantener una relación de tres meses en adelante. No frecuento bares ni discotecas, soy de hoteles cinco estrellas y restaurantes exclusivos. Ir a cualquier lugar es exponerse. Sé que hay un grupo en Guayaquil que está matando homosexuales.

¿Recuerda cuántas parejas sexuales ha tenido?

No muchas, porque soy de relaciones largas. La infidelidad no es solo irse con alguien a la cama, se es infiel también de otras formas. Ahora estoy sin pareja.

¿Y el argentino Pablo Fontana?

Es el hombre perfecto: un caballero, culto y ama a su familia, pero no soy para él. No tiene mi genio, no pelea, no farrea.

¿Se iría a casarse en un país donde se permitan los matrimonios entre personas del mismo sexo?

No podría dejar a mi familia. Tal vez por trabajo y por los derechos humanos sí me movería.

La idea de ser padre no le ronda por la cabeza.

No quiero tener hijos, pero podría adoptar un niño... de 29 años (suelta una carcajada). No me creen, pero me interesa dejar un legado, quiero continuar en la defensa de los derechos humanos, en la labor social y en la comunicación. Ya hice de mi nombre una firma y pronto será una marca. Sacaré una línea de ropa, zapatos y accesorios personalizada. Los que digan que no soy diseñador se pueden ir por un tubo. Muchos alaban mi buen gusto y eso lo aprovecharé.

Repito la pregunta inicial, ¿ha dicho la verdad y nada más que la verdad?

Sí, ¿hay algo más que quiera saber? Pregunte...

¿Su hermano William es gay o como decía el cantante mexicano Juan Gabriel lo que se ve no se pregunta?

Eso se lo debe preguntar a él porque es su vida. Veo a un ángel, a un protector y a un creativo innato.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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