Carolina Piechestein: “Que Mariela Viteri no crea que es su vida”

La actriz interpreta a una comunicadora de farándula en Sharon La Hechicera.

14 sep 2018 / 12:38

Tiene 35 años y es actriz, además directora y escritora de libretos. Carolina Piechestein, hija del expresentador Carlos Piechestein y hermana del padre César Piechestein, le da vida a la malvada y acosadora Débora en la telenovela Sharon, La Hechicera, de Ecuavisa. De rubia se cambió el color de cabello a naranja y luego a rojizo. Está a punto de viajar a México para presentar el monólogo Bruta.

Siempre se ha dicho que usted interpreta a Mariela Viteri e incluso ella lo comentó.

Todos dicen eso, pero no es así. No es la vida de Mariela y lo que hace este personaje no tiene nada que ver con ella. Débora acosa a Ángel (José Andrés Caballero). Es tal vez la referencia de lo que Mariela era en esa época, una comunicadora de farándula que tenía su propio programa de TV y al que todos estaban interesados en acudir como invitados. Yo tomo algunos aspectos de su personalidad, entre ellos, su forma de entrevistar, de interrumpir, su coquetería... Vendrán escenas más fuertes.

Sin embargo, Mariela está convencida de que usted la encarna y el público se puede confundir creyendo que así de malvada y acosadora es la presentadora y empresaria.

Se puede hacer una telenovela de la vida de Mariela porque es una mujer interesante. El libreto no se guía por ella. Solo es la referencia de que trabaja en TV, luego lo hará en prensa y en la segunda temporada, en radio. Mariela se morirá cuando vea todo lo que hace este personaje. Al principio, Mandrake (Santiago Carpio) le pide a Débora que odie a Sharon, que hable mal de ella, luego la odiará porque Ángel siempre la defiende, es un odio que siente una mujer por otra. No tiene escrúpulos y no mide sus actos.

Pero esto ya es al estilo de los culebrones mexicanos, venezolanos...

Totalmente. El personaje sentirá siempre ese odio.

Mariela se encuentra en Europa, ¿qué cree que opine?

Espero que le guste porque lo he hecho con cariño y respeto. He trabajado con lo que he podido para cumplir con una referencia. Que no crea que es su vida y que se está hablando mal de ella.

Casi siempre los hombres son los acosadores, sin embargo en este caso la historia es otra...

En el canal me dijeron que represente al jefe acosador para cambiar los roles y ver la reacción del público. Generalmente son los hombres que acosan a las mujeres, pero también hay mujeres así. No importa quién sea, está mal y punto. Es atroz y hay que rechazarlo en ambos casos. Siempre la gente señala al hombre, sin embargo le parece bien que Débora se le lance de esa manera a Ángel. Ella se pondrá más intensa.

Se está cuestionando que hay mucha ficción y poca realidad.

La telenovela debe tener un porcentaje de fantasía para que mantenga pegado al público en el televisor. Sigo de largo en la historia, al principio negocié solo la primera temporada. Comenzaré a grabar la segunda parte en noviembre.

¿Qué tiene Carolina de Débora?

El carácter. He aprendido a ser más sensual. Débora me obligó a serlo. En lo que no nos parecemos es en el acoso. Cuando me gusta alguien me intimido, no me lanzo de esa manera. Mientras que Débora lo tiene clarísimo.

¿Cómo surgió la oportunidad de viajar a México?

Durante el mes de octubre en Ciudad de México presentaré el monólogo Bruta (de mi autoría) con Estela Redondo. Viajaré el lunes. Esto surgió mágicamente, la productora Elizabeth Ávila lo vio en el microteatro del Malecón del Salado el año pasado y me dijo que estaba interesada. Conversamos y negocié que yo sea parte del montaje. Nos turnamos con Estela. Aprovecharé para hacer casting en esa ciudad.

Su vida profesional no gira en torno a Sharon...

Soy directora y autora, tengo dos obras, Bruta y La última cita. En noviembre llevaré Cumpleaños al Festival de Artes Escénicas Internacional que se desarrolla en Loja. Un texto de Solange Rodríguez. Estoy en el ciclo de microteatro en inglés. Ya hicimos Pretty woman y ahora El diablo viste a la moda, un proyecto del Centro Ecuatoriano Norteamericano en el estudio Paulsen. Lo dirijo y es mi adaptación. Para octubre se pondrá en escena #míramejulieta, estoy codirigiendo con David Castro, y en noviembre, Algo en mí soltó una mariposa, que trata sobre la violencia de género.

Cuando su hermano, el padre César Piechestein, la ve en escenas sexys, de acosadora y malvada, ¿prefiere apagar el televisor?

No me dice nada. Hemos llegado a un acuerdo de respeto. Ambos somos de signo Virgo, trabajadores, pasionales, nos queremos mucho, pero entendemos que cada uno tiene su manera de actuar, pensar y su profesión. A veces a mí no me parecen ciertas cosas de él, a veces a él no le parecen ciertas cosas mías.

Pero tienen un punto en que se encuentran, a ambos les gusta comunicar.

De pequeño fue actor. Con mi papá trabajó en ¡Qué chicos! Sé que hay escenas que preferirá no ver. Le advertí que mi personaje de Débora cada vez se pondrá más intenso. Le comenté a mi hermano que iba a salir en baby doll, entonces solo se rió.

No faltarán los sufridores que le harán comentarios imprudentes sobre usted y su actuación...

Me imagino, pero no puede hacer nada, soy su hermana. Yo amo decir malas palabras y eso está mal. Él lo acepta y dice que así era Tata, una tía abuela (risas).

¿Se confiesa con él?

No soy católica, creo en Dios, pero no pertenezco a ninguna religión.

Usted no tiene mucha química con la gente de la farándula, por ello es algo curioso que interprete a un personaje vinculado con esta área del periodismo en Sharon, La Hechicera.

Me llamaron para hacer la audición de una comunicadora de farándula. Me pareció chistoso, ellos no sabían que a la gente que maneja estos temas prefiero mantenerla alejada. Aunque creo que nada es casualidad en la vida, me puse a ver los vídeos de Mariela Viteri y Marián Sabaté que eran los referentes de esa época. Usé ropa sexy y opté por churos en mi cabello. Les gustó y fui elegida.

¿Por qué tanta mala vibra con la farándula?

He tenido malas experiencias con gente que solo pregunta chismes, en una ocasión ellos engañaron a mi familia diciendo que querían una entrevista padre-hija, madre-hija... Por qué no hicieron este escándalo cuando era parte de Así pasa (Ecuavisa), cuando se estrenó el monólogo Bruta o cuando comencé a dirigir. Tampoco pido que me sigan por todo lo que hago. Debe ser una nota que me sirva a mí y a ellos, pero si solo es para ellos, no es justo. A los que siempre les hablo es a los de la página Fuull Farándula porque preguntan de todo un poco.

Estos problemas surgieron tras el enfrentamiento con la esposa de Fernando Villarroel, Paola Olaya, en el cual supuestamente usted la amenazó con agredirla.

Tuve que bloquear a gente porque me escribía por las redes sociales. Una persona de la farándula me mandó una foto de la denuncia cuando ni siquiera yo la tenía. No se manejó el tema con objetividad. Me atacaron. Por ello creo que el personaje de Débora me permite mostrar lo que ocurre en ese medio. Sé que hay gente que se maneja profesionalmente, pero hay otros que juegan con trampas.

¿Y ya no está Bruta...?

Gracias a Dios ya no, por eso estoy sola (risas). El monólogo Bruta lo escribí tras una ruptura amorosa. Me pregunté: ¿Qué estoy haciendo mal?, ¿por qué sufro por un hombre, por qué estoy llorando por amor? Bruta fue mi terapia. Tuve otra relación en la que también me fue pésimo. No aprendí nada. Ahora ya entiendo.

Luego de esas experiencias, ¿volverá a amar?

Eso es lo que quiero, pero con más conciencia y con más cuidado, teniendo claro que primero hay que amarse uno mismo.

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