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Yachay: fantasía y desencanto

01 feb 2018 / 00:01

    Políticamente, algunos gobiernos pretenden subordinar, controlar, dirigir y crear centros de educación superior a su gusto. Se ha dado en diferentes tiempos y circunstancias. Ha sucedido, no obstante de que, desde 1918, profesores, estudiantes y autoridades, por medio de la reforma universitaria de Córdoba, instauraron la autonomía de las universidades. Esta conquista les dio independencia para alejarlas de la intromisión política.

    Dicho principio no ha sido respetado por las dictaduras militares, los populismos caudillistas y los gobiernos autoritarios, que han hecho lo posible -y lo imposible- por imponer su política, posición ideológica e incluso a directivos. También lo han hecho a través de leyes, normas y supuestas intervenciones, dizque para “mejorar la educación superior”.

    En el país, gobiernos irresponsables crearon propuestas ilusorias de universidades. Esa fue la línea y accionar del anterior régimen. Su líder expresó: “Siempre lo he dicho, Yachay es el proyecto más importante de este gobierno y de la historia del país... El futuro está en ese talento humano, esa ciencia, esa tecnología, esa capacidad de innovación con talento” (agosto 2015). Con ella se produciría ciencia y tecnología, apoyada y financiada por grandes empresas.

    El balance final, ajustado a la realidad, dice que Yachay ha tenido 9 gerentes, 17 asesores de gerentes, 21 abogados y 14 comunicadores sociales. La mayoría laboraba en Quito. Otra auditoría estableció que tenía 746 servidores, 388 administrativos técnicos, 358 personas del código de trabajo y que la nómina de pago era de $13,5 millones al año, aunque solo tenía 1.010 alumnos.

    Hoy se conoce que ese emblemático proyecto “suma más rectores que años de existencia”, una situación nada buena: en 4 años ha tenido 5 rectores, 4 extranjeros y uno nacional. Esto evidencia que lo peor que le puede pasar a los centros de educación superior es que sean impulsados y manipulados por políticos buscando no solo tomarlos sino ponerlos a su servicio.

    La ciudadanía ya sabe cuánto le cuesta Yachay al Ecuador. Algunos dicen que es demagógica. Otros, que es el deseo de crear una universidad imaginaria. Su inestabilidad directiva y alto costo expresan mucho más que los resultados aún por verse. No cabe duda, la Universidad Yachay Tech sigue siendo más ilusión y fantasía que realidad concreta. Incluso parece un verdadero desencanto.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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