Vivir con dinero ajeno

04 feb 2019 / 00:00

    Es la característica que define a la política económica del Gobierno, pudiéndose añadir que es dinero caro, mal usado, y le pasa una pesada cuenta a los contribuyentes. Se trata de una política miope, obstinada, carente de sustento, de viabilidad y de futuro. Es la asonada de un fisco que, con insaciable apetito, requiere más del 10 % del producto de la actividad económica para cubrir su brecha financiera luego de haber exportado petróleo, cobrado impuestos, multas, intereses, tasas y el producto de toda suerte de regulaciones que atentan contra las actividades de producción, consumo e inversión de los ecuatorianos.

    Los recursos obtenidos con la emisión de bonos por $1.000 millones, cupón de 11 % de interés, y término de diez años ubican al Ecuador como uno de los emisores que más altas tasas de interés paga en el mundo. Colombia, para comparar, hizo una emisión a 30 años, por $1.500 millones y cupón de 5,22 %. Cada punto porcentual de intereses anuales en un endeudamiento de $1.000 millones representa $10 millones, que, por el pobre crédito del país, resulta en un costo superior a $500 millones durante la vida del préstamo. Para evitar cualquier duda, es una forma de pagar sobreprecio.

    Se está reemplazando deuda barata por deuda cara. Se ha perdido la garantía soberana en la mayor parte de las operaciones que hoy requieren prenda de oro o petróleo. Se han hecho transacciones lesivas con repos, financiamiento con el FLAR, más anticipos petroleros, y una operación puente con el Banco de Pagos Internacionales que presumiblemente se cubre con los recursos ahora captados. Todo lo argumentado evoca la imagen de estar caminando sobre una banda sin fin, creando la ilusión de que se avanza, cuando se sigue sobre el propio terreno.

    Y en todo este cuadro el punto más preocupante es el mal uso de los fondos. El único ajuste fiscal se da en el gasto de capital, y, en el flujo de caja, el gasto corriente ocupa hoy en exceso del 80 %. Por ello es fácil colegir que se usan ingresos de capital (del endeudamiento) en gastos no remunerativos para la economía y de muy baja productividad, quebrantando, de paso, la norma legal vigente.

    Nos vemos obligados a afirmar que el manejo económico presente está venido a menos, lleno de proclamas vacías de estabilización y progreso económico.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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