Se iniciaron las clases

17 abr 2018 / 00:00

    Cada inicio de año escolar tiene como escenario y telón de fondo un conjunto de expectativas, esperanzas y deseos de los padres de familia, que observan con responsabilidad y atención cómo sus hijos retornan a las aulas. Pero también es el comienzo de un ciclo en el que, con realismo, es necesario reconocer las debilidades y fortalezas de nuestro sistema educativo. Sobre todo del fiscal y de algunos particulares.

    Es cierto que hay edificaciones del milenio, renovadas instalaciones y mayor número de estudiantes que se han matriculado en escuelas y colegios fiscales. Sin embargo, solo basta recorrer la ciudad, no se diga el suburbio y el área rural de la provincia, para constatar lo que no se acepta y no se quiere ver: precariedad, infraestructura deficiente, ausencia de docentes, aulas antipedagógicas, escaso mobiliario, etc. Debido a esta situación, ahora que se inicia un año lectivo más, se debe generar una profunda reflexión y un análisis crítico de todos los ámbitos que abarca el sistema educativo: instalaciones, docencia, métodos, etc. Solo esto puede permitir que la sociedad y la ciudadanía tengan una adecuada comprensión de cuál es la efectiva realidad de la educación en el país.

    Generalmente se expresa como aforismo de la vida: cada escuela, colegio, profesor y estudiante hace su historia cotidiana. Esto es cierto porque tanto el proceso de enseñanza-aprendizaje, cuanto la educación y la formación en valores nunca se dan ni se desarrollan al mismo ritmo en todos los sectores que en ella intervienen, lo cual ocurre especialmente con los profesores y con los alumnos. Pero se debe coincidir en que es necesario acudir con entusiasmo a los centros educativos, sin tristeza y con la esperanza de que todo aquello que aprenderá el estudiante y que enseñará el maestro, será necesario, importante y útil.

    Quienes asumen la docencia, con vocación y mística, deben saber que educan a niños y jóvenes para transformarlos en personas dignas, responsables, éticas y deseosas de saber utilizar sus inteligencias múltiples. Mientras que los padres deben asumir que la escuela solo hace una parte de la educación. La otra la deben dar ellos. Incluso tienen que estar vigilantes para que el proceso educativo convierta a sus hijos en ciudadanos que reconocen en el saber y en el dominio de las ciencias y técnicas, instrumentos básicos para saber ser mejores y progresar en la sociedad y la vida.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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