En río revuelto

06 oct 2019 / 00:01

    El camino que condujo al Ecuador al grave déficit actual estuvo marcado durante toda una década, pese a la bonanza por los altos precios del petróleo, por un agresivo y permanente endeudamiento y por el crecimiento sostenido de una burocracia que aseguraba el respaldo político necesario para gobernar y el voto para la reelección. La situación se volvió insostenible cuando el precio del crudo se desmoronó y el país entero supo que tarde o temprano habría que pagar la factura por tanto despilfarro, ineficiencia y corrupción. El momento de tomar las duras decisiones para poder salir de la crisis llegó.

    El Gobierno ha optado por la vía del sinceramiento de la economía a través de la eliminación del subsidio a los combustibles, que frena una fuga real de recursos que, en la práctica, no se están destinando a subvencionar ni educación, ni salud, ni transporte para las clases más necesitadas, sino que se drenan a través de nuestras fronteras hacia los países vecinos y a los bolsillos de grandes mafias locales que han gestado, a lo largo de varias generaciones, inmensas fortunas alrededor de oscuros negocios. Se debe investigar quiénes, y por qué, están detrás del vandalismo y de los evidentes esfuerzos por generar caos que se suscitaron tras el inicio del paro de transportistas.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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