Recobrar el sentido de región

07 feb 2019 / 00:00

    Nada es más necio que la geografía. Cabe así expresarlo en razón de que la obra del hombre no siempre puede pretender imponerse sobre los designios de la naturaleza. Lo dicho es válido para cuando se pretende redefinirla o adaptarse a ella y, en razón de lo señalado las ciudades no pueden programar las actividades inherentes a su desarrollo con una visión restringida a sus límites urbanos o a los del cantón en que se alojan.

    Resulta obligatorio concebir las estrategias de su desarrollo considerando un ámbito regional.

    Por no tenerlo, Guayaquil ha ido perdiendo a lo largo de la historia mucho del territorio con que originalmente contó durante el período de su independencia. En efecto, en 1820 la Provincia Libre de Guayaquil abarcaba un espacio que incluía algunas de las provincias aledañas y era en definitiva mucho más que una ciudad y un río, tal cual se permitió decir Simón Bolívar contradiciendo los afanes de nuestro libertador: José Joaquín de Olmedo.

    Sin entrar en añoranzas cabe intentar garantizar la heredad que ahora se posee pensando en visión regional. Las nuevas inversiones de magnitud que permitan recuperar nuestra conectividad, tal cual el nuevo aeropuerto, deben pensarse teniendo en mente consideraciones regionales. Igual ocurre con el nuevo puerto en Posorja. Las importaciones y las exportaciones que en él se den, tienen que ser evidencia de la potencia de la región y la región significa la necesidad de planear el futuro desarrollo con los cantones vecinos, tal cual se ha hecho para construir nuevos puentes que facilitan el siempre incrementado tránsito intercantonal.

    Así, sin abandonar lo que es propio de la administración municipal en su determinada jurisdicción, no pueden omitirse las consideraciones en el ámbito mayor de la región. Temas vitales para la ciudad como el abastecimiento de agua potable también dependen de que tengamos acciones conjuntas para cuidar la cuenca del Daule y sus afluentes, ahora sometida a todo género de maltratos que degradan la calidad de su agua y obligan a procedimientos más costosos para lograr potabilizarla.

    Por el estilo, es imperativo que retorne, tal cual lo planteó tiempo atrás la Cedege, una visión regional en los quehaceres de las nuevas autoridades seccionales, y la presente campaña electoral debería tenerla.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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