Privilegios en la voz

15 ago 2019 / 00:01

    Dos años y contando es tiempo suficiente para desmontar el andamiaje correísta heredado y fuertemente criticado desde la cúpula gubernamental. Lo que no se haya hecho hasta ahora no será por falta de tiempo, sino en conciencia. Como ocurre con ciertos nombramientos diplomáticos de nombres con historial o con la estructura de vigilancia mediática.

    Si ya hay gabinetes o responsables de la comunicación en cada cartera de gobierno, ¿para qué centralizar la misma en una institución, en la Secretaría de Comunicación? ¿Por qué reendosar funciones de una perversa entidad pública como la Supercom que, bajo conclusión general, debía ser y fue eliminada?

    Esa estructura, manejada con buena fe, resulta inocua y, en estos momentos, claramente menos perniciosa que en la última década. El problema es que dependa de la voluntad de quien esté al frente. No es paranoia. Sutiles, pero existentes, ya hay distorsiones que alertan del manejo de comunicación. Si hace unos días se decidió que la información -¡cacareado servicio público!- sobre cómo pagar a unos jubilados se entregaba solo a unos medios seleccionados, ¿fue por estrategia política o por la decisión de un funcionario de privilegiar a unos y no a otros? Hace pensar.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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