Privacidad expuesta

13 sep 2019 / 00:01

    Malo es acostumbrarse a ver ‘emails’, facturas, fotos o mensajes privados aireados públicamente. Es perjudicial para cualquier sociedad democrática, incluso si esos secretos desvelan tramas oscuras de la gestión, si esa revelación no procede o es parte de una investigación oficial sino de una filtración obtenida con abuso de los medios y de la posición.

    El fin no justifica los medios. Dejando fuera las actuaciones apegadas a Derecho de fiscales, jueces, policías y demás agentes que atesoran -o deberían- el cumplimiento de la ley, es inconcebible que haya altos funcionarios del Gobierno que manejen alegremente información calificada de confidencial o simplemente de la esfera personal de un ciudadano y que nadie se pregunte de dónde se obtuvo. ¿Acaso se están utilizando instancias públicas para escarbar en los asuntos de privados? ¿Nadie más ve que ese tipo de libertades son una reminiscencia a los gestos autoritarios del soberano de la última década? No hay que replicar los errores del pasado, sino corregirlos y enmendar el daño. No por, aparentemente, estar del lado correcto de la historia, se pueden usar las estrategias marginales de los anteriores. Cuidado por si la sociedad se ha acostumbrado a que se disparen las alertas contra pautas antidemocráticas.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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