Los colegios rurales

14 feb 2019 / 00:01

    En un mensaje a la nación, a fines de enero, el presidente de la República anunció la reapertura de los colegios rurales del país, los mismos que su antecesor se encargó de cerrar paulatinamente con el argumento de que los jóvenes en edad escolar y de las zonas más pobres del territorio podían estudiar también en los grandes colegios, en los llamados del milenio, uno de los caballitos de batalla durante el decenio pasado.

    En el sector educativo, una apuesta así habría resultado tan beneficiosa para nuestros estudiantes, en particular para aquellos que han vivido postrados en el olvido estatal, pues siempre se querrá que estos tengan acceso a planteles con buenas instalaciones, con equipos y tecnología de punta y con profesores bien remunerados. Sin embargo, nuestra realidad, allá en el Ecuador más profundo, es diametralmente opuesta a los buenos propósitos de un proyecto de esa naturaleza.

    Así, el perjuicio ocasionado a muchos de estos estudiantes ha sido mayor del que pudieran haberse imaginado quienes concibieron esa idea. Las escuelas del milenio fueron construidas a grandes distancias de las poblaciones rurales, muchas de las cuales carecen, incluso, de vías de comunicación en buen estado. Y las consecuencias están allí. Como esos menores que deben levantarse muy entrada la madrugada para caminar durante horas, en medio del frío y de la intemperie, con el fin de llegar a esos grandes colegios, expuestos a toda clase de peligros en el trayecto. Están allí los padres que deben costear el envío de sus hijos a los pueblos cercanos a esos planteles para evitar el suplicio de las largas caminatas y la incertidumbre por su seguridad física.

    En los recorridos periodísticos que ha realizado este diario, hemos comprobado que las instalaciones de muchas de estas escuelas rurales se encuentran en deplorable condición. El costo para rehabilitarlas -si es que no construirlas totalmente-, dotarlas de equipos e instrumental y contratar a los profesores es oneroso. ¿Cómo se va a financiar esto en los próximos años? Por lo pronto ya hay una partida presupuestal para rehabilitar en este año unas mil escuelas.

    La idea de recuperar para nuestros educandos los siete mil planteles rurales, como anunció el presidente, es muy loable pero nos asalta la duda, legítima, sobre su viabilidad en momentos de crisis económica.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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