La misma piedra

15 sep 2018 / 00:00

    Justo hoy hace 10 años, EXPRESO titulaba en su portada ‘Lunes de pánico en Wall Street’, haciéndose eco ese martes de la caída una día antes de Lehman Brothers, la cuarta entidad financiera de Estados Unidos. El Gobierno de entonces, con George W. Bush como presidente, dejó caer al banco para dar una lección. Y el mundo se estremeció. EE. UU. no dejó que ninguna institución más se fuera a la quiebra y aprobó un plan rescate de 700.000 millones de dólares. Que equivaldría a todo lo que mueve la economía de Ecuador durante siete años.

    Quienes 10 años después, miran la Gran Recesión por el retrovisor están ignorando que los errores de entonces no fueron atajados para siempre. De hecho, los bancos del mundo permanecen a día de hoy con un excesivo endeudamiento y sin capital suficiente. El colchón no tiene tanto grosor como para amortiguar un nuevo tropiezo con una piedra de ese tamaño, y menos, tras la decisión de Donald Trump de suavizar en su primer año de Gobierno el control financiero impuesto como respuesta a la debacle de 2008.

    Aunque los países de América Latina no se vieron contagiados por la depresión de Estados Unidos y Europa, sus ciudadanos sí conocieron las secuelas de 10 años de ajustes económicos y rescates. Los migrantes ecuatorianos en España experimentaron de primera mano la explosión de la burbuja inmobiliaria que sucedió a la crisis financiera internacional. Se perdieron empleos y hogares. Pero España también está acercándose a la misma piedra pese a que su economía y mercado laboral ha empezado a mostrar síntomas de recuperación muy recientemente. El país está volviendo a especular con la vivienda, aunque esta vez a través de los precios de alquiler. La proliferación de la oferta de turismo a través de plataformas digitales ha empujado los precios en todo el territorio y de forma enfática en las grandes ciudades alcanzando hasta un 50 % de alza, gracias también a una nueva disposición que deslinda la negociación de las rentas al IPC nacional.

    Ecuador, que atraviesa su propia lidia para superar la mayor crisis económica desde el feriado bancario, con un sobreendeudamiento asfixiante y una consecuente falta de recursos frescos, podría tomar nota de los ejemplos internacionales para evitar repetir errores y sembrar desde hoy un plan que evite tropezar sobre viejas piedras ya conocidas.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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