Incógnita carcelaria

12 jun 2019 / 18:00

    Menos claridad, hay de todo en las cárceles. Vuelan las balas, se queman cuerpos, ruedan cabezas, se pasa hambre, se raciona el oxígeno dado el abultado hacinamiento, pero no hay ni respuestas claras ni disposiciones eficaces. Se ha aplicado la emergencia en el sistema carcelario, pero los motines -con secuestro y atrincheramiento de funcionarios incluidos- solo se han recrudecido.

    ¿Y los responsables? Los presos. Las autoridades que, por ley y por lógica, están a cargo de las instituciones del Estado y de todo lo que pasa en ellas, no. Los motivos que explican los problemas, siempre están en el pasado; la solución siempre está en las palabras, en los anuncios. Porque, a juzgar por la esterilidad de las medidas adoptadas, solución verdadera e inmediata, no hay. Si la población carcelaria no tiene una mesa dónde comer, es porque así diseñaron las prisiones en el régimen anterior y en este no hay dinero. Pero sí intención de poner comedores. Solo intención, de momento. Si las bandas arremolinan la convivencia, lo que faltan son recursos para vigilantes. Si la emergencia no frena la violencia, es porque las bandas se tomaron los pabellones y ya están siendo desactivadas. Pero eso conlleva un sacrificio: la reacción violenta. “¿Cómo podemos evitar que se maten entre ellos?”, se preguntan en la cúpula gubernamental. Si no lo saben ellos, que dejen la responsabilidad.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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