La casa sin barrer

09 may 2019 / 00:08

    Cuando la prensa desvela los trapos sucios del expresidente, las autoridades se mueven aparentemente con celeridad. Cuando lo que se revela hace mella en el actual Gobierno, no se aprecian tantas prisas ni tanta confianza en lo publicado. Periodistas héroes o periodistas villanos en función de a quién señalan sus textos. Su deber está cumplido al dejar en bandeja el hilo del que tirar a los responsables de indagar y juzgar. Pero la casa sigue sin barrerse.

    Los cruces de acusaciones y la exposición de irregularidades pasadas entre el líder de la última década y el actual barnizan de polémica personal los procesos judiciales en marcha con el consiguiente riesgo de, por un lado, terminar por tener un mero desgaste político y no un satisfactorio resultado en lo punitivo; y por otro, de repeler la atención ciudadana, ya anestesiada de escándalos que saltan de un lado al otro del océano. Por si fuera poco que los impulsos judiciales se diluyan, en términos de impacto, entre intereses políticos, la rivalidad entre ambos líderes que comparten la raíz de una misma organización política ya se filtra en la gestión gubernamental. Cuanta más atención se pone al rifirrafe personal, menos tiempo para atender los problemas estructurales del país.

    Los cruces de acusaciones entre el líder de la última década y el actual barnizan de polémica personal los procesos judiciales en marcha. Y, además, restan tiempo para la gestión gubernamental.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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