Fiscalización sin sabor

10 may 2019 / 00:49

    Sin generalizar y con los antecedentes como respaldo, Ecuador tiene mucho que ajustar en temas de corrupción y de investigación. Las indagaciones más relevantes no han surgido por los canales llamados para ello. El caso Odebrecht, como ejemplo, ha demostrado que sin los avances de los países extranjeros,

    Ecuador viviría en una sensación de impunidad aún más grande de la que se maneja en la opinión pública. A ello contribuyen las trabas, lagunas, errores y demoras de los procesos en los que hay más señalados en fuga que en la cárcel. Y en donde solo caen los mandos medios o los subordinados, sin que la cúpula administrativa de la última década haya pasado más allá de rendiciones de versiones, de órdenes de detención internacionales estériles y de acumulación de trámites judiciales abiertos sin conclusión satisfactoria.

    En clave política, donde debería ser más fácil de medir si un determinado alto cargo está precisamente a la altura moral de su cargo, la fiscalización deja un sinsabor que tiene más de sin que de sabor: o llega tarde o no llega. Hay tal irrespeto a la rendición de cuentas que hay una excanciller con alta trascendencia ahora en el plano internacional, que directamente desdeña su enjuiciamiento político por ser asunto interno de un país. Como si no fuera con ella.

    “Ecuador tiene mucho que ajustar en temas de corrupción y de investigación, a juzgar por la acumulación de procesos con prófugos y sin castigo para la cúpula administrativa responsable”.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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