El mundo futbolizado

14 jun 2018 / 00:00

    El deporte en toda forma es un producto social, lúdico y cultural, y así debería ser percibido. Desde los tiempos de los Juegos Olímpicos de Grecia hasta el presente, algunos de ellos han concitado atención universal. No asombra entonces que el fútbol se haya convertido en el “rey” del espectáculo: hoy no existe nación ni persona que no se conecte con el comienzo del Campeonato Mundial.

    A partir de 1863, año en que Inglaterra dio inicio a las competencias de este deporte, el fútbol ha logrado la participación de cada vez mayor número de países y generado inmenso interés en los espectadores. Actualmente son millones las personas que lo practican y que observan los partidos. Su desarrollo y expansión se expresa en cifras voluminosas. Y aunque haya quienes no tengan simpatía hacia este deporte o que no lo prefieran frente a otras disciplinas, lo cierto es que ya no se trata solamente de un juego universal, se ha constituido en un “show” planetario y en un lucrativo negocio para los diferentes clubes del orbe.

    Por eso la inauguración de hoy, en Rusia, da cuenta de un proceso económico, psicosocial y cultural, así como del ceremonial de un deporte que ha devenido en leyenda, mito y rito. Los juegos planetarios se iniciaron en Uruguay en 1930. Desde ahí hasta hoy han transcurrido 88 años durante los cuales se han celebrado 20 campeonatos. Y es de tal magnitud su despliegue nacional y mundial, que incluso estimula procesos de sobornos entre los países con la finalidad de ser sede de este evento.

    Cuando se dice que el mundo está futbolizado y que todos los ojos se dirigen hacia la competencia universal, se reconoce que este deporte se ha popularizado de tal manera que ha penetrado el conjunto de las relaciones sociales de muchas naciones. Por ello, en el lapso de un mes solo se hablará de fútbol. Esto no es malo si deja resultados valiosos en las relaciones entre países. Pero hay que tener presente que no todo es fútbol y no todo nace ni termina en él.

    La sociedad ecuatoriana no puede, durante este tiempo, olvidar o perder la perspectiva de cuáles son los problemas que demandan solución inmediata en el país. Hay que ver y disfrutar del espectáculo, pero no perderse en él. Eso se espera de la ciudadanía este mes. Si se descuida, el fútbol puede llegar a poner “entre paréntesis” tareas y acciones que no admiten retraso y que exigen la atención urgente de gobernantes y gobernados.

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