El Forestal y la mala política

06 mar 2018 / 00:00

    El parque Forestal para Guayaquil, donde funciona el Centro Cívico no es un sitio cualquiera. Históricamente ha constituido un espacio simbólico para esta urbe. Por eso su abandono, maltrato y destrucción que le dio el anterior gobierno no solo es lamentable sino que evidencia cuánto dañó la mala política a los lugares que forman parte de la historia y la identidad de esta ciudad.

    Es lamentable que la dirección de Patrimonio Cultural lo haya descuidado hasta hacerlo un pálido reflejo de lo que históricamente fue. Las noticias sobre sus graves y severos deterioros, denunciados por la alcaldía (que son de conocimiento ciudadano) prueban cómo y por qué el posicionamiento ciudadano y el accionar de estos son importantes para la defensa de sus organismos, instituciones y símbolos.

    El parque Forestal surgió entre 1950-60 donde antes estaba el antiguo hipódromo del sur de la ciudad. Fue descuidado en los 60 y reconstruido en los 70. La alcaldía de Febres Cordero inició su regeneración. En el 2003 fue reinaugurado. Desde ahí hasta hoy ha sido emblema y símbolo de la historia de Guayaquil. Esto lo han ignorado quienes prevalidos del caudillismo maltrataron su cuidado en el gobierno anterior. En el 2012 fue cedido por el BCE al Ministerio de Cultura y Patrimonio. Desde ahí hasta hoy vive un proceso de continua y creciente destrucción cuyos responsables directos han sido los funcionarios de este organismo.

    Por eso el balance final de esta política de desidia y descuido continuo, y hasta mala fe dañina, se evidencia en su agudo deterioro. Este se constata en una serie de daños: rampas incompletas, huecos en piso adoquinado, desgaste del muelle, mal estado en jardinería, estructuras metálicas y antiguas zonas de recreación y lámparas destruidas.

    Hoy el desafío ciudadano es trabajar unitariamente por ese referente de la historia guayaquileña para que pueda ser reconstituido por el compromiso del burgomaestre. Es bueno y positivo que el gobierno local esté dispuesto a poner recursos propios, tenga interés y asuma la tarea cívica para que el Parque Forestal pueda resurgir y vuelva a ser lo que los guayaquileños sigamos reconociendo en él: un símbolo de la identidad guayaquileña.

    Finalmente la acción decidida del Municipio es la que resolverá lo que la mala política ha hecho con este ícono de Guayaquil.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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