El desafío de España

08 mar 2019 / 00:00

    Cuando hace 40 años los españoles votaron a favor de una nueva Constitución, iniciando un viaje que los llevaría a unirse al club de naciones desarrolladas, el país todavía luchaba por erradicar la lepra, la riqueza de sus ciudadanos era la mitad que en la actualidad y la mortalidad infantil cinco veces mayor. El progreso vivido por España en este tiempo ha sido un ejemplo y ha servido de modelo en transiciones democráticas de todo el mundo. Y, sin embargo, si algo enseña la historia es que los logros de los países no son irreversibles y que ninguno está exento de revertir el camino andado.

    España se enfrenta a grandes desafíos que incluyen terminar de sanar las heridas que dejó la Gran Recesión -el desempleo no logra descender del 15 %-, un aumento de la desigualdad que está creando tensiones sociales o el movimiento independentista en Cataluña, que amenaza la integridad del Estado. Son retos que exigen estabilidad política, liderazgo y el espíritu de consenso que hizo posible la Transición española. Lamentablemente, ninguno de esos tres elementos está presente en el panorama actual.

    Los españoles votarán el próximo 28 de abril en sus terceras elecciones en cuatro años, después de que el Gobierno del socialista Pedro Sánchez durara ocho meses y se convirtiera en el más breve de la democracia. La irrupción de nuevos partidos ha roto el bipartidismo que durante décadas permitió al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y a los conservadores del Partido Popular (PP) alternarse el poder. La incorporación de nuevas formaciones ha fragmentado el parlamento, ha provocado un bloqueo que impide aprobar leyes y ha aumentado la crispación.

    La irrupción de los populistas de Podemos por la izquierda y de Vox a la derecha ha traído a España una nueva generación de políticos que prometen soluciones simples para problemas complejos y que no tienen reparos en fomentar la división por ventajismo electoral. Se echan de menos estadistas como los que supieron dirigir el país en tiempos turbulentos en el pasado. Los votantes harían bien en dar la espalda al populismo y apostar en cambio por dirigentes que garanticen la continuidad del éxito español y alejen al país de las recetas que tanto daño han hecho en Latinoamérica.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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