Más verde, menos hostil

10 ago 2019 / 17:22

    Aterrizar en Guayaquil y escuchar, mientras una cinta pasea las maletas de los pasajeros, unos alegres pajaritos cantando. Es una grabación, pero qué agradable alegoría de ciudad verde, tropical, viva y fresca. Hasta la salida. Se atraviesa la puerta y la jungla es de asfalto, las aves son, en realidad, carros pitando estridente y constantemente.

    Ilusiona pensar en que ese espacio que hoy recibe a los foráneos y a los locales que regresan a casa pueda convertirse en un pulmón para Guayaquil. Una bocanada verde contra la contaminación pero también contra la hostilidad de una urbe agresiva en el tránsito, inhóspita en el transitar, insegura en el vivir. Guayaquil clama, so perjuicio de ahondar en el estrés colectivo ya evidente en sus ciudadanos y sus rutinas, por un lugar de esparcimiento. Al menos uno. Grande. Sin concreto. Sin grises. Con sombra, con árboles, con naturaleza, con tranquilidad, con oxígeno, con espacio para divagar. Que sea el primero -no hay que engañarse, Guayaquil no tiene ni Central Park, ni El Retiro ni La Carolina- y que sirva de ejemplo sobre qué elemento define el bienestar residencial en cualquier modelo urbanístico del mundo. Más verde, menos hostil. Más verde, mejor vida. Más verde, más valor.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

    TAGS:
    TE RECOMENDAMOS
    A LA CARTA