Delincuencia desbordada

02 sep 2019 / 17:50

    Sin Dios ni ley. Podría decirse que esa es la realidad que enfrenta la sociedad ecuatoriana, con una escalada de la actividad delincuencial de tal magnitud, que ya ni siquiera se respetan las iglesias. Lo sucedido en la catedral de Yaguachi, en una agencia bancaria en Naranjal, en establecimientos comerciales y restaurantes de Guayaquil, a toda hora, es evidencia palpable de un auge delictivo sin límites.

    El Estado ha fracasado en su función de proveer seguridad a la ciudadanía, y si bien ha dispuesto la movilización conjunta de las FF. AA. y la Policía, esta medida resultará un esfuerzo inocuo si no se trabaja en una solución integral. Inevitablemente, las miradas se dirigen a la Asamblea Nacional, que tiene en sus manos la modificación de las leyes vigentes y que en función del clamor de la población deberá superar su injustificada inercia respecto al tema. Asimismo, deberá seguirse trabajando en la depuración de la justicia, que se ha iniciado con la evaluación de la Corte Nacional, pero que debe abarcar todos sus estamentos, pues a diario se detectan sentencias inverosímiles que favorecen a quien delinque.

    Hace falta, y con urgencia, la acción conjunta de todos los poderes del Estado. De lo contrario, la sociedad exigirá otras opciones más efectivas.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

    TAGS:
    TE RECOMENDAMOS
    A LA CARTA