Ciudad expectante

07 jun 2019 / 00:01

    Tras casi 20 años de gestión en Guayaquil, el bastón municipal ha cambiado de mando. Es refrescante ver un nuevo rostro en el sillón de Olmedo, aun cuando el color político es el mismo. Lo de teorizar sobre si cada cierto tiempo es idóneo pasar el poder a otra tendencia o si la continuidad es sinónimo de estabilidad y desarrollo a largo plazo, no es cuestión que le competa a este espacio editorial. Pero sí lo es reconocer que una renovación de la cúspide administrativa genera expectativas.

    Ha pasado casi un mes desde el traspaso de poderes, un gesto que, a diferencia de otros nichos municipales, no ha venido aparejado de mayor dificultad pues la sucesión fue ordenada y en el seno del mismo equipo. Eso hace más llamativa la atonía de propuestas que vengan aparejadas a esa sensación de cambio de ciclo. Pareciera que todo sigue igual, cuando lo deseable sería, cuanto menos, una mayor visibilidad de ese cambio de rostro.

    La ciudad sí tiene desafíos y la política, sobre todo para quienes ambicionan dejar un legado en los registros, requiere de cierto protagonismo que, visto lo visto, todavía no se ha asentado en el puesto que le corresponde. Se puede esperar. La pregunta es hasta cuándo. La ciudad está expectante.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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