Ecuador en la mira telescópica

22 abr 2019 / 00:50

    Concluido el episodio Assange, el país siente los efectos de lo que es ser blanco de ataques en una guerra cibernética. La falta de previsión del Gobierno respecto de tales contingencias revela que las defensas ante los ataques, que suman decenas de millones a diario, son virtualmente inexistentes. En la primera oleada han dominado las incursiones bajo la modalidad de “negación del servicio”, pero lo más grave radica en la potencial pérdida de información y en la penetración de los virus, troyanos y toda suerte de instrumentos de la piratería informática, que conllevan la pérdida de autonomía operativa de los blancos atacados.

    En un escenario extremo puede visualizarse la incapacidad para funcionar, por ejemplo, de las centrales eléctricas y red de transmisión, de los hospitales, el control aéreo, la Presidencia y la defensa nacional. De hecho, todas las instituciones y centros de actividad vinculados a la internet son vulnerables.

    Es un costo directo de la aventura que dominó la política externa hasta hace pocos días. Es, además, una demostración de un país sometido al chantaje por quienes quisieron convertirlo en el eje del caos, y por quienes se prestaron para que así sea.

    ´...un país sometido al chantaje por quienes quisieron convertirlo en el eje del caos, y por quienes se prestaron para que así sea’.

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