Apagón para todos

13 mar 2019 / 00:01

    Sin luz no hay refrigeración para la comida en un país donde los precios y la escasez han vuelto cada almuerzo una experiencia de lujo. Sin luz tampoco hay comunicaciones. Ni seguridad por las noches. Ni agua en los altos edificios que es bombeada hacia los pisos más elevados. No hay metro para ir al trabajo. No hay cómo sacar dinero del banco. No hay internet. Y por supuesto, no hay garantías de atención sanitaria para los casos más graves.

    Siendo imposible hacer acopio de energía eléctrica como para anticiparse a apagones de luz de varios días, como en los cinco que ya lleva Venezuela, esos cortes democratizan el malestar y las consecuencias. Los pobres y los ricos sufren la interrupción indefinida de servicios, así haya variaciones en la intensidad de la molestia de cada uno. Los oficialistas y los opositores tampoco se libran. Ni los civiles y militares.

    Un problema nacional de gravísimas consecuencias para las industrias, para la economía, para el bienestar y para la supervivencia de los venezolanos -teniendo en cuenta que ya han muerto 21 personas por las deficiencias ocasionadas en el servicio hospitalario- ha escalado para convertirse en un arma arrojadiza política.

    Nicolás Maduro apuesta por acusar a quien amenaza con sustituirle en la Presidencia en el corto o mediano plazo. A Juan Guaidó. Para desprestigiarlo.

    Iniciada una investigación de Fiscalía para implicarlo formalmente y, con ello, desgastar ese halo de esperanza que ha levantado en buena parte de la sociedad, el Gobierno no disimula su agonía ante la acometida política del nuevo líder opositor, declarado presidente interino y reconocido por medio centenar de países. Ha fijado su estrategia en vincularlo a una sucia maniobra que el oficialismo califica de “golpe electromagnético”.

    Para Guaidó, la falta de luz generalizada es una evidencia más que corrobora la incapacidad del chavismo y de su líder de llevar una buena gestión del país y de solucionar, con solvencia y celeridad, problemas críticos que afectan a todos, incluidos los aliados del régimen.

    Aunque ambos buscan capitalizar el sufrimiento y, hasta el momento, no hay evidencias de que ninguno de los dos haya facilitado semejante escenario, lo único cierto es que, de nuevo, las víctimas son los ciudadanos. Los mismos de siempre.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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