Anticorrupción y complicidades

03 feb 2019 / 00:00

    Tal cual lo ha venido destacando Diario Expreso: “Nuevamente las pistas sobre los presuntos actos de corrupción registrados en el anterior gobierno provienen del Ejecutivo”. Las pistas referidas eran las obtenidas por el subsecretario de Acción Política respecto a la “identificación de 17 posibles testaferros de exfuncionarios correístas”.

    En efecto, pese a la voluntad del Ejecutivo de honrar su propósito de realizar una cirugía mayor a la corrupción del pasado régimen, parte de la cual aún persiste, no se han dejado sentir los organismos encargados de la administración de justicia por su persecución a la misma, abriendo por el contrario la posibilidad de que el Ecuador se haya convertido en el país de los fugados, en el país de la impunidad.

    Por supuesto, no ha faltado quien califique lo actuado por el mencionado funcionario como una intromisión, asumiéndola como una extralimitación de sus responsabilidades, olvidando que es mandato constitucional, para todos los ciudadanos y más todavía para los funcionarios del Gobierno, contribuir al combate a la corrupción.

    Siendo un hecho probado en ámbito mundial que la mayor corrupción en un país es cónsona con un alto grado de inseguridad ciudadana, no es entonces casual el elevado nivel de acciones delincuenciales que afecta a los ecuatorianos, sin que al respecto tampoco se destaque la actividad cumplida por la administración de justicia para procurar disminuirla.

    En todo caso, queda el país pendiente de la información que el subsecretario de Acción Política pueda proporcionarle a la Fiscalía. También de la documentación entregada por un exministro de Hidrocarburos del régimen anterior que habiéndose acogido a la figura de la cooperación eficaz entregó información que, al parecer, no fue debidamente procesada pues hasta estos días habría tenido un destino incierto.

    Lo que no puede seguir ocurriendo es que el combate a la corrupción continúe siendo retórico, sin que de momento valga la pena definir a quién se debe que así suceda.

    Lo importante es superar una situación que tal cual advertía don Eloy Alfaro, “puede dar lugar a que se venga al suelo el edificio social que llamamos Nación”.

    Ojalá se admita la necesidad de recibir apoyo de las Naciones Unidas en la conformación de una comisión internacional al efecto.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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