Y la culpa es...

16 abr 2018 / 00:00

    Los recientes acontecimientos tienen sumergida a la población ecuatoriana en una escalada de inseguridad, sobre todo la generada por los carteles de la droga y su brazo armado extranjero, las FARC, los cuales pretenden generar terror en la población, así como dejar en claro quién es el que detenta el poder en el Ecuador.

    Esta situación es la consecuencia de una convivencia de 10 años, en la que el poder político corrupto compartió espacios con el poder económico de los zares de la droga para, vía lavado de activos, llenar el vacío de circulante producido por el latrocinio a los fondos públicos por parte de funcionarios corruptos. Estos coexistieron en esta suerte de sociedad de hecho, en la que ganaron los corruptos y perdió el pueblo, no solo por el agresivo endeudamiento del Estado, sino también por la seguridad, ya que se convirtió en el sánduche en esta guerra por el poder.

    Mucho se ha hablado de que el culpable es el gobierno del expresidente Rafael Correa. Más aún cuando luego del ataque al campamento de las FARC, en Angostura, en la selva ecuatoriana, se dio a conocer información extraída de las computadoras de alias Raúl Reyes y alias Mono Jojoi, donde se podía ver a este último manifestando que las FARC habían apoyado económicamente la campaña presidencial de Correa. Radicar la culpabilidad solo en un hombre, dejando de lado otros elementos no sería lo apropiado, y daría un resultado que no permitiría ver más ampliamente el origen del problema. Por lo que para resolverlo, el Estado tendría que tomar medidas que erradiquen de raíz este cáncer que pretende tomarse la sociedad ecuatoriana.

    El problema realmente radica en el modelo y el sistema con el que gobierna la revolución ciudadana, lo cual va más allá de la persona. Defender a tiranos que auspician, toleran y protegen a estos grupos narcoterroristas, y a la vez, con doble moral, decir a los familiares de las víctimas que se solidarizan con su dolor, cuando en la práctica son solidarios con los terroristas, es reprochable.

    Queremos encontrar un culpable; la culpa es del modelo de la revolución ciudadana.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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