Volver la mirada al campo

10 feb 2019 / 00:01

    Está universalmente claro que en el planeta existen ciertos tipos de recursos denominados no renovables, esto es: una vez acabada su existencia nos quedamos sin ellos, salvo que sea posible su síntesis química.

    En razón de las precedentes convicciones, en el mundo se apunta a estimular la fabricación de productos renovables pero, ahora bajo el cuidadoso y precavido comportamiento de no causarle daños a la naturaleza, contaminándola o degradándola de distintas formas y maneras.

    En el Ecuador visitar el campo casi siempre constituye un grato encuentro con un ambiente más puro, más limpio, pero ello no siempre ocurre así. Existen zonas rurales donde da vergüenza ajena la visible degeneración que el hombre les ha inferido.

    También apenan y avergüenzan las cifras de productividad. Son escasos los productos agrícolas que en las estadísticas guardan niveles comparables con los volúmenes que en condiciones climáticas más o menos semejantes se dan en otros ámbitos.

    Ya que en el futuro el destino del Ecuador debería estar orientado a ser un país agrícola desarrollado, sustentado en sus bondades para el progreso de lo agropecuario, generado con todos los apoyos científicos y tecnológicos con que ahora se cuenta y que permitan su transformación en la gran diversidad de productos industrializados que las innovaciones permiten, cabe ponerse a reflexionar en serio respecto a una situación que, ahora y desde hace mucho tiempo, no es alentadora. Por supuesto, no para llorar, sí para cambiar.

    En los alrededores de Guayaquil, para mirar más de cerca la situación, el potencial es extraordinario pero se desperdicia la oportunidad. Seguimos viviendo del cuento de ser un país agrícola. No lo somos. Apenas, y cada vez menos, somos un país de agricultores, que es otra cosa. ¡Quién va a querer seguir siendo agricultor con el maltrato que tiene la actividad! Es hora entonces de replantear las orientaciones equívocas respecto al desarrollo de la región y aplicar los correctivos que hacen falta. Una alianza de la empresa con la universidad y el Estado, puede hacerlo posible.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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