Van a salir quemados

25 jun 2019 / 00:01

    “Los que juegan con fuego terminan sufriendo consecuencias ardorosas”. Esta aseveración, en el campo de la política, expresa que quienes se enfrentan al sentido común sin tener defensas, son enviados al cuarto oscuro del desprecio ciudadano. Las voces de varios integrantes del Cpccs reflejan una actitud que cae en el ámbito de la desvergüenza. Este organismo, nacido en un aparatoso parto de la “revolución ciudadana”, estuvo integrado desde su inicio por incondicionales y obedientes a la voluntad de su endiosado jefe, acató sus órdenes, y aparentando el cumplimiento de normativas, designó a los altos funcionarios escogidos por él. El Consejo Transitorio, presidido por una de las personalidades de mayor renombre y respeto nacional como fue Julio César Trujillo, dejando a un lado la oprobiosa herencia de su antecesor, procedió a inaugurar una etapa de honorabilidad y una gestión efectiva orientada a la reinstitucionalización del aparato estatal. Escogió profesionales idóneos y empujó una de las más importantes tareas en la recuperación democrática del país. La colectividad aprobó en forma masiva su proceder y se adhirió, de manera incondicional y participativa, a sus resoluciones y medidas.

    Los efectos de esa firme y contundente actitud se comenzaron a dar. El contralor que sustituyó al anterior, huido a Miami, por ejemplo, desempolvó muchos casos de corrupción que dormían en las bodegas de esa dependencia y los puso a la vista de la colectividad y a la orden de las autoridades respectivas, a fin de que procedan de acuerdo a su competencia, con predisposición, justificación suficiente y sin ningún temor. Su desempeño se irradió en otros ámbitos de la función pública que ejecutan su política, a veces con demora pero sin las trabas ni las obstrucciones que emanaban de la cabeza del Ejecutivo correísta para cubrir y encubrir a sus cercanos y mayordomos.

    Frente a esto, que es una convicción nacional, pretender como lo hace el Cpccs “revisar” la gestión del Transitorio, es arriesgarse a una “quemazón” irreversible.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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