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¿Usará China las redes sociales como armas?

14 feb 2018 / 00:00

Desde las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, con sus revelaciones de la intromisión rusa, las autoridades europeas han estado alertas a ataques similares, pero no son los únicos. También los líderes chinos piensan que pueden aprender de los éxitos del Kremlin. Para el presidente Xi Jinping mantener la estabilidad dentro de su país es prioridad máxima, como lo subraya el presupuesto anual chino de seguridad interna. Como las partidas para defensa, el número real es mucho mayor debido a gastos ocultos, como los destinados a investigación y desarrollo. Por ejemplo, China está explorando cómo se pueden usar la inteligencia artificial (IA) y el “Big Data” para monitorear áreas tan diversas como las redes sociales y el gasto en tarjetas de crédito, y tiene planes de asignar a todos sus ciudadanos una calificación de fiabilidad social para eliminar potenciales alborotadores. La estrategia orwelliana del régimen se centra directamente en redes sociales y en controlar lo que se dice, y en los flujos de información hacia el país y alrededor de él. Las autoridades han exigido de las compañías tecnológicas cumplir nuevas y más estrictas leyes e investigaciones de ciberseguridad. Para Xi, la facilidad con la que el Kremlin ha manipulado Facebook y Twitter demuestra la necesidad de un mayor control de las propias plataformas de redes sociales chinas. El Gobierno exige hoy asientos en compañías como WeChat, Weibo y Tencent, y acceso a los datos personales de sus usuarios. Los ciberespías chinos también están estudiando el éxito de Rusia. Han logrado meterse en entidades noticiosas occidentales que han publicado historias embarazosas sobre la riqueza de los líderes chinos, y pueden aprender algunas cosas del bien coreografiado ejército en línea de trolls y bots rusos. Es probable que los estrategas del Ejército de Liberación del Pueblo (ELP) estén examinando las acciones del Kremlin para dar forma a sus propias tácticas de ciberguerra. El pensamiento estratégico chino sobre “guerra política” sostiene que las instituciones económicas, sociales y políticas de un adversario (particularmente medios de comunicación) deben ponerse en la mira incluso antes de comenzar los disparos. Y China ha estado ampliando su presencia mediática global (el Gobierno destina cerca de $7 mil millones a nuevas entidades noticiosas y de difusión cada año, que han ido ganando importancia en regiones con cobertura mediática insuficiente como Oriente Próximo y África). Al mismo tiempo ha estado comprando “publicidad nativa” en periódicos australianos, estadounidenses y europeos, colocando contenidos de autoría oficial sobre asuntos controvertidos junto a las editoriales de dichas publicaciones. Xi también juega sus fichas en el largo plazo, aprobando inversiones en películas y otras formas de entretenimiento de masas para influir la forma en que la cultura popular global ve todo lo chino. Gigantes tecnológicos estadounidenses (como Apple y Google) están haciendo acuerdos para beneficiar a sus “partes interesadas”. y entregando a Xi y sus ciberempleados tecnologías patentadas y los conocimientos necesarios para manejarlas. Incluso acceso potencial a objetivos en EE.UU. Si Rusia pudo entrometerse en una elección presidencial estadounidense sin relaciones comerciales tan íntimas, ¿de qué será capaz China?

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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