Un tiro en el pie

10 ene 2019 / 00:00

    Tras año y medio de echarle -con razón- la culpa de la ruina económica e institucional al Gobierno del que formó sustancial parte, y sobre todo al exinquilino de Carondelet que se pensó eterno, el presidente de la República dictó medidas con el fin de alimentar las famélicas arcas fiscales y reducir el déficit. Pero lo hizo de modo tan torpe y sinuoso que el resultado es pobre. Y lo ha dejado (más) débil.

    Torpe. De septiembre a hoy, los ingresos adicionales por el consumo de gasolina súper bordean los US$70 millones, y los que obtendrá por el actual aumento de las gasolinas extra no llegarán a US$15 millones por mes, puesto que de lo recaudado deberá devolver valores “por compensación”. Resumen: en este año el paquetazo le generará US$380 millones... Un poquito más de lo que cuesta ¡una quincena de sueldos de la burocracia!

    Sinuoso. Que en este mes subirá el diésel, dijo el consejero presidencial Santiago Cuesta el mes pasado. Que no subirá, salió a contradecirlo esta semana el ministro de Finanzas, ofendidísimo contra quienes “quieren malinformar y caotizar al país”. Que sube. Que no. Que sube, pero compensamos. Mientras el presidente se pone de acuerdo consigo mismo, la protesta social se cocina como los buenos amores: a fuego lento.

    Débil. En medio del aquelarre del subo y no subo, subo y compenso, el Gobierno mostró abiertos los flancos: alzaron la voz los señores taxistas, los señores transportistas y los señores buseteros, que rara vez se comportan como señores cuando prestan su pésimo y descontrolado servicio. Y el Gobierno cedió, como en agosto ya lo hizo con los pesqueros y camaroneros a quienes el Estado, o sea usted, y yo, y todos quienes pagamos impuestos, subsidiamos combustible por casi US$80 millones al año para que ellos logren lo que son incapaces de ser sin esa ayuda: competitivos. ¿Adónde cree Ud. que van a parar esos millones? A mi cuenta no, se lo juro por notario. ¿A lo mejor a la de Ud.?

    La medida terminó siendo un tiro en el pie. Si fuera apenas el Gobierno la víctima, poco importaría. El problema es que él solo es quien dispara: las víctimas somos todos los demás.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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