Trump frena crecimiento económico de EE.UU.

08 jun 2019 / 00:01

Los cuatro jinetes de la política macroeconómica estadounidense son desde hace tiempo: tributación, regulación, comercio internacional e infraestructura. Concluí que las rebajas impositivas son un aporte positivo al crecimiento económico. Lo segundo lo analicé en menos detalle, pero la evidencia hace pensar que la regulación es solo un factor menor del crecimiento. La tercera área es muy importante, y por eso las tensiones comerciales actuales son tan preocupantes. La cuarta solo tiene existencia retórica. Si bien no se espera que el efecto procrecimiento de la rebaja impositiva para personas se prolongue luego de 2019, es probable que el de las empresas persista algún tiempo. Hay ciertos indicios de una reducción del ritmo de expansión de regulaciones federales, tras un largo período de crecimiento. En el informe Doing Business del BM, que presenta una medición a grandes rasgos del grado de regulación estatal según un promedio de diez indicadores, no muestra un progreso reciente. Las políticas comerciales del presidente estadounidense Donald Trump son muy preocupantes. Su agenda comercial se basa en la desacreditada idea mercantilista de que vender (exportar) es bueno y comprar (importar) es malo. La administración Trump no se equivoca cuando dice que los chinos llevan mucho tiempo restringiendo las importaciones y la inversión extranjera (mientras practican el robo de tecnología, directamente o mediante transferencia tecnológica forzada). Pero el intercambio punitivo de aranceles a importaciones entre EE. UU. y China durante el año que pasó perjudica a los dos países. Muchos suponen que el conflicto comercial dañará más a China, ya que le vende a EE. UU. mucho más de lo que le compra. Pero la pérdida de importaciones chinas afectará seriamente a la economía estadounidense. Trump iguala seguridad nacional con seguridad económica; hay una forma sencilla de invalidar legalmente ese argumento: basta que un economista muestre ante un tribunal por qué los aranceles son malos para la seguridad económica. Trump parece encariñado con los aranceles porque piensa que aumentan la recaudación y el PIB (al limitar las importaciones que por arte de magia serán reemplazadas por producción local). Ahora la esperanza está puesta en que de aranceles mutuamente nocivos se pase a un acuerdo por el que China liberalice sus políticas de comercio, momento en el cual se eliminarían las barreras a las importaciones. Aunque esto (para colmo de ironía) beneficiaría más a China que a EE. UU., la situación está difícil y la incertidumbre respecto del resultado genera volatilidad en las bolsas mundiales. Pase lo que pase con China, preocupa por la posibilidad de que Trump imponga aranceles a México, Europa, Japón, etc. En infraestructura, aunque los beneficios potenciales para la productividad estadounidense de un aumento de la inversión son reales, no hay ningún avance. En vista del estado de la política macroeconómica estadounidense, el último informe GDPNow del Banco de la Reserva Federal de Atlanta prevé para el segundo trimestre un crecimiento del PIB del 1,3 %, contra 3,1 % en el primero. La reforma impositiva de 2017 todavía estaría promoviendo el crecimiento económico si no fuera por la escalada de tensiones comerciales, y un crecimiento cercano al 3% en 2019 ya no parece probable.

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