Tiempo de canallas

21 mar 2019 / 00:01

    En Washington, acaban de sellar un acuerdo de enormes repercusiones geopolíticas dos líderes hermanados por las mismas fobias: xenófobos, homofóbicos, racistas. Cínicos que condenan a las noticias falsas, pero que llegaron al poder en gran parte gracias a ellas. Donald Trump y Jair Bolsonaro han pactado, y lo han hecho en tres grandes temas.

    En el primero, están a favor de una solución rápida y sin trabas que desaloje del poder a los dictadores que desgobiernan Venezuela. Tal causa, aunque no la vía que eligen, les gana adeptos de cualquier demócrata medio decente.

    Pero tras ese fin, anidan otras razones. Una, impulsar su credo de “todo por las armas”. Trump y Bolsonaro las aman. A su convicción de querer solucionarlo todo jalando un gatillo, le suman un interés monetario muy concreto. Valga el ejemplo: el mismo día que Brasil sufría la reciente masacre en una escuela, el hijo de Bolsonaro presentaba su primer proyecto de ley, autorizando la instalación de fábricas de armas y municiones. El negocio es rentable. Y lo será más cuando el miedo se instale, azuzado por discursos como los de Mayor Olimpo, senador afín al presidente, quien sostuvo que si los profesores hubiesen estado armados habrían podido defenderse.

    La otra razón es similar: Trump ofreció a Brasil “privilegios militares” que solo da a sus aliados estratégicos. Eso significa ayuda castrense a raudales y, a cambio, permiso para construir bases gringas en suelo latino: ya se firmó el acuerdo que permite a EE. UU. lanzar misiles desde la base brasileña de Alcántara.

    Bolsonaro se propone seguir gobernando a punta de gatillo. La patria, dice, así se lo pide. ¿Qué entienden por “la patria” los farsantes? En sus discursos no hay los sinónimos que la volverían creíble: honestidad, transparencia, justicia, libertad. Cuando los políticos la usan sin anteponer ningún valor social, sospecho que “la patria” es una mera etiqueta, un territorio del porte de sus traumas.

    Y Bolsonaro, como Trump, tiene varios. Por eso, a ellos les cabe lo que dijo Samuel Johnson: “la patria suele ser el último refugio de los canallas”. Si lo sabremos nosotros...

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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