Alabanzas al descenso demográfico

11 jul 2019 / 00:02

Cada dos años, las Naciones Unidas emiten su estimación actualizada sobre las tendencias demográficas. Su proyección 2019 revela una fuerte división. En toda Asia, Europa y las Américas ya se ha logrado o pronto se logrará la estabilidad poblacional, con una proyección mediana que sugiere un aumento de la cantidad de pobladores de 6,4 mil millones en la actualidad a 6,5 mil millones en el año 2100, un aumento de tan solo el 2%.

En contraste, la ONU proyecta que la población de África se elevará de 1,34 mil millones a 4,28 mil millones. Transcurridas unas cuantas décadas, las tendencias demográficas dependen fundamentalmente de los pronósticos de las futuras tasas de fertilidad, que son inherentemente inciertas. Pero en todas las economías desarrolladas del mundo, el patrón de fertilidad actual se ha mantenido durante un tiempo tan largo que parece probable que siga siendo una característica estable de la sociedad humana. En todos los países que han alcanzado un estatus de ingresos medios, y en aquellos donde las mujeres están bien educadas y tienen libertad reproductiva, las tasas de fertilidad están en o por debajo de los niveles de reemplazo.

Debemos tener cuidado de no declarar una regla universal de comportamiento humano, pero parece que esta podría ser una regla. Las sociedades humanas ricas y exitosas eligen tasas de fertilidad que implican una disminución gradual de la población. La mayoría de los comentarios convencionales lamentan la inevitable consecuencia de que la población en “edad de trabajar”, a menudo definida rígidamente como personas de 15 a 64 años, debe disminuir como proporción de aquellas personas de 65 años o más. Si las tasas de fertilidad no pueden ser forzadas a ser más altas, se argumenta a menudo que la inmigración debe ser aceptada como la única respuesta a la inminente escasez de mano de obra.

Sin embargo, en un mundo con un potencial de automatización en rápida expansión, la contracción demográfica es, en gran medida, una bendición, no una amenaza. La automatización hace que sea imposible lograr el pleno empleo en países que aún enfrentan un rápido crecimiento de la población. Los mayores desafíos demográficos no se encuentran en los países que enfrentan una estabilización de la población y luego un descenso gradual, sino en África, que aún enfrenta un rápido crecimiento de la población. Desde una perspectiva de la historia económica de los últimos 70 años, solo una ruta comprobada lleva de la pobreza a una situación de ingresos medios y altos, e implica una fase en la cual se crean grandes cantidades de empleos en sectores manufactureros orientados a la exportación.

Corea, Taiwán, China y Bangladesh siguieron este modelo de desarrollo, y muchos países africanos ahora también buscan hacerlo. Pero ese modelo está bajo amenaza en un mundo donde la manufactura puede ser casi completamente automatizada, y donde gran parte de los trabajos de producción manufacturera, aunque sean muy pocos empleos, pueden regresar a los países desarrollados. Debemos reconocer que en África reside la verdadera amenaza demográfica. La automatización ha puesto de cabeza la sabiduría económica convencional: ahora hay mayor prosperidad cuando se tiene menores cantidades de habitantes.

“Sin embargo, ahora que las tasas de fertilidad de los hispanos están cayendo rápidamente, el promedio actual en Estados Unidos es 1,78 por ciento”.

Perfil

Adair Turner

Preside el Institute for New Economic Thinking y fue presidente de la Autoridad de Servicios Financieros del Reino Unido, es presidente de la Energy Transitions Commission.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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