Solucionar el problema de refugiados palestinos

10 jun 2019 / 00:01

El derecho de los palestinos (y sus descendientes) que huyeron de sus hogares ancestrales durante la guerra de 1948 a regresar a ellos ha sido desde hace mucho una de las cuestiones más inextricables en el conflicto palestino-israelí. La administración del presidente Donald Trump parece ansiosa por resolverlo de una vez por todas, mas su estrategia es totalmente equivocada. El equipo de Trump -encabezado por su yerno, Jared Kushner, y su abogado y asesor en materia de Israel Jason Greenblatt- quiere reasentar a los refugiados dondequiera que estén y disolver la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (Unrwa), que ha brindado apoyo humanitario desde 1949, plan que cuenta con el respaldo de Israel, pero no reconoce en absoluto las necesidades, intereses y aspiraciones de los palestinos. La estrategia de Trump afectaría directa y negativamente el mandato de la Unrwa, que brinda educación, atención médica y asistencia social a cinco millones de refugiados palestinos registrados en Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano y Siria, y le permitiría a Israel desentenderse de su responsabilidad por el problema de los refugiados palestinos de una vez y para siempre, desafiando en el proceso las reglas internacionales. Según encuestas en campos de refugiados palestinos, la mayoría no están interesados en regresar a lo que se ha convertido en el Estado de Israel, aceptan la idea de un Israel dentro de sus fronteras previas a 1967 y, como dijo el presidente palestino Mahmud Abás en 2014, no tienen ningún deseo de “inundar” el país con millones de refugiados. La Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica aceptaron la Iniciativa de Paz Árabe patrocinada por Arabia Saudita en 2002, que ofrece a Israel poder de veto sobre la implementación de la Resolución 194. Y Abás ha declarado que le gustaría poder ir de visita. La primera medida para alcanzar alguna solución debe ser que Israel acepte su responsabilidad “moral e histórica” por el problema de los refugiados palestinos y les reconozca su derecho inalienable a regresar. Cuando los palestinos reciban ese reconocimiento aceptarán una solución permanente para la cuestión de los refugiados. Esto podría implicar que algunos refugiados, en especial los que hoy viven en condiciones difíciles, se trasladen a un Estado palestino, a un tercer país o a Israel. Pero incluiría mecanismos que limitarían el retorno de los refugiados a Israel. Esa fue esencialmente la oferta que hicieron los palestinos en 2000. Casi 20 años después, ese plan es lo que funcionarios estadounidenses como Greenblatt deberían considerar. Tendrían que reconocer que un escollo importante en 2000 fue la negativa terca de Israel a asumir responsabilidad por el problema de los refugiados. Rechazar esa terquedad es crucial para el progreso. Desfinanciar a la Unrwa -un intento flagrante por provocar su defunción- tiene el efecto contrario, al igual que insistir en reasentar a los refugiados palestinos dondequiera que estén. Según el primer ministro palestino Mohamed Shtayeh, la única manera de resolver el conflicto es “mediante soluciones políticas para poner fin a la ocupación y cumplir con los derechos de nuestro pueblo”. Todavía hay tiempo para que la administración Trump adopte una nueva estrategia. Mientras necesita respaldar y no minar a la Unrwa.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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