Silenciosa revolución en la banca central china

16 mar 2019 / 00:01

Hace quince años, Alan Blinder, exvicepresidente del Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos y profesor de Economía en Princeton de muchos años, escribió un libro titulado The Quiet Revolution, acerca de los cambios en los bancos centrales. El principal, un desplazamiento de algunos bancos centrales hacia un ámbito de transparencia y comunicaciones abiertas, y su alejamiento de una larga tradición de secretismo y sorpresa. La Fed comenzó a anunciar sus decisiones sobre tasas de interés en 1994 y a emitir comunicados de prensa periódicos en el 2000 (no celebró conferencias de prensa regulares hasta 2011). Estos cambios reflejaron una nueva apreciación entre los bancos centrales sobre cómo los manejos en tasas de política a corto plazo causan efectos a través de toda la economía, vía expectativas y fijación de precios en los mercados. Hoy el Banco Popular de China (BPC) está atravesando por su propia revolución silenciosa: la política de tipos de cambio. El BPC de manera progresiva permite que sean las fuerzas del mercado las que determinen el valor del renminbi, lo cual tiene mucho que ver con su nuevo gobernador, Yi Gang, nombrado en 2018. El mes pasado, el banco organizó su primera sesión informativa para explicar los últimos datos económicos y monetarios, y el propio Yi ha tomado la iniciativa de explicar las decisiones políticas. También ocasionalmente hace hincapié en la volatilidad del mercado de valores, a pesar de que tales intervenciones pueden generar asombro entre los tradicionalistas de la banca central. Además, en enero el BPC presentó una nueva versión de su sitio web en inglés. A pesar de -o debido a- las oscilaciones en los tipos de cambio bilaterales, el renminbi se mantuvo, en general, estable frente a una combinación de monedas. El índice del Sistema de Comercio de Divisas de China (CFETS), una canasta de 24 monedas, comenzó y terminó el año en alrededor de 95. Esto sucedió con poca intervención del banco central. Incluso el Departamento del Tesoro de EE. UU. indicó en un informe de octubre de 2018 que la intervención directa del BPC el año pasado había sido “limitada” y que las ventas de divisas por parte de los bancos estatales habían sido “modestas”. Un tipo de cambio flexible actúa como estabilizador automático de dos formas: sirve como válvula de seguridad que responde y alivia las presiones de los flujos de capital y de la demanda mundial y, de forma indirecta, y más fundamentalmente, un tipo de cambio impulsado por el mercado da al BPC más espacio para usar tasas de interés y otras herramientas de política monetaria como ratio de requisitos de reservas (RRR), para ayudar a estabilizar la economía. Esto a su vez estabiliza el renminbi y medida que se convierte cada vez más en moneda flotante bidireccional, las expectativas del mercado se adaptan consecuentemente; y las apuestas unidireccionales frente a esta moneda parecen ser mucho más peligrosas que antes. Por el contrario, un retorno a la intervención rutinaria del BPC en el mercado de divisas generaría inestabilidad. Cuando los formuladores de políticas no permiten que se ajusten los tipos de cambio, corren el riesgo de desencadenar una espiral descendente y desestabilizadora de reservas más bajas, menos confianza y más pánico. El progreso del BPC hasta el momento constituye una buena noticia

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