Salud digital: promesa mundial

13 oct 2018 / 00:01

En su exitoso libro Factfulness, el ya fallecido experto en salud mundial Hans Rosling muestra que los desastres naturales, derrames de petróleo y muertes en el campo de batalla siguen una clara tendencia descendente, mientras que la productividad de las cosechas, las tasas de alfabetismo y otros indicadores de desarrollo están en alza. Basándose en hechos y datos comprobados, sostiene que hay motivos para el optimismo -aunque el mundo parezca cada vez más caótico. También los hay en la salud mundial. La actual revolución digital permitirá mejorar la atención en modos que hace apenas unos años hubiera sido difícil imaginar. Casi todos los países del mundo se han comprometido a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, que apuntan a eliminar las muertes infantiles por causas evitables, las grandes epidemias, y alcanzar la cobertura universal de salud. Los ODS son claramente alcanzables aprovechando las oportunidades ofrecidas por Internet, dispositivos móviles y otras tecnologías digitales que ya están ampliando el acceso a la atención médica y mejorando su calidad en comunidades remotas. También están revolucionando la capacitación médica. Ahora los proveedores de atención médica pueden recibir capacitación por medio de teléfonos inteligentes y tabletas. Estas tecnologías digitales también impulsarán la próxima ola de terapias revolucionarias. En el campo de los ensayos clínicos, la tecnología de redes sociales mejoró la eficiencia de los procesos de reclutamiento, y la inteligencia artificial y el análisis predictivo han permitido acelerar la realización de los ensayos. Pero de todas ellas, la que producirá algunas de las mejoras más significativas será la banda ancha. En países de bajos ingresos, el acceso a Internet de alta velocidad puede generar cambios en todos los niveles del sistema sanitario. El Grupo de Trabajo sobre Salud Digital de la Comisión de NN. UU. sobre Banda Ancha, copresidido por Fundación Novartis, está trabajando con especial énfasis en el uso de la tecnología para mejorar la atención de las Enfermedades No Transmisibles (ENT). El objetivo es ofrecer a autoridades y demás partes interesadas recomendaciones pragmáticas que las ayuden a reimaginar modos de aplicar las tecnologías digitales al tratamiento. Los gobiernos deben aumentar la integración interministerial de las iniciativas de salud digital y coordinar el trabajo con entidades privadas y sin fines de lucro. Pero hay que elegir bien las prioridades: dar más importancia a los resultados y mejorar el alfabetismo en datos. Los programas de estudio para proveedores y administradores de servicios sanitarios deberían incluir formación en estadística, gestión y análisis de datos, para poder seguir el ritmo de los avances digitales. Y tener presente que la tecnología digital solo es valiosa si se usa para mejorar el funcionamiento de los sistemas. Así, ayuda a automatizar el proceso, liberando a los profesionales para que hagan lo que mejor saben hacer. Luego de tres años de que el mundo ratificó los ODS, que buscan a corto plazo alcanzar la cobertura universal de salud y acceso universal y asequible a Internet, los avances recientes muestran que hay motivos para confiar en que se logrará, pero eso depende de que sepamos aprovechar la revolución digital en beneficio de todos.

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