Ruta de la Seda: trampa para China

03 jun 2019 / 00:00

Los críticos afirman que China está utilizando su masiva Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda (BRI) como “diplomacia coercitiva de la trampa de la deuda” para ejercer control sobre los países que se unen a su esquema de inversión transnacional en infraestructura. Pero la Iniciativa BRI puede tener inmerso un tipo de riesgo distinto: uno para la propia China. En la cumbre sobre la iniciativa en Pekín, el presidente chino Xi Jinping aparentemente reconoció las críticas relativas a la “trampa de la deuda”, señal alentadora que muestra que China ha tomado mayor conciencia sobre las implicaciones de la deuda vinculada a la Iniciativa BRI. Sin embargo, tal como John Maynard Keynes memorablemente expresó: “Si le debe a su banco cien libras, usted tiene un problema. Pero, si le debe a su banco un millón de libras, es el banco quien tiene un problema”. En el contexto de la BRI, China puede convertirse en el banquero a quien se le debe un millón de libras. Puede ser víctima del “modelo de acuerdo obsolescente”, que establece que un inversor extranjero pierde poder de negociación a medida que invierte más en un país anfitrión. Los proyectos de infraestructura como los de la BRI son un ejemplo clásico: son voluminosos, están atornillados al suelo y tienen un valor económico cero si se los deja incompletos. Algunos países socios de la iniciativa ahora exigen renegociar los términos y hacen estas exigencias después de que los proyectos ya comenzaron. China puede verse obligada a ofrecer concesiones cada vez más favorables para mantener los proyectos en marcha. Muchos de los países socios de la Iniciativa BRI de China son riesgosos, como Pakistán, uno de los principales receptores de inversiones bajo este esquema. Además de los altos riesgos políticos, económicos y de incumplimiento de deuda, Pakistán tiene calificaciones deficientes en indicadores de educación, y la investigación sugiere que las inversiones en infraestructura física promueven el crecimiento solo en países con altos niveles de capital humano. China se benefició de sus inversiones en infraestructura porque había invertido mucho en educación. Tampoco debería compararse la Iniciativa BRI con el Plan Marshall, pues este prestó asistencia a países generalmente bien gobernados que habían sido perturbados temporalmente por la guerra. Además, la Iniciativa BRI probablemente fortalecerá aún más el sector estatal de China, incrementando una de las amenazas a largo plazo para su economía. La gran escala de la Iniciativa BRI, con la falta de rentabilidad del sector estatal de China, se traduce en que los proyectos bajo este esquema pueden necesitar un apoyo sustancial de los bancos chinos. Por otra parte, las empresas occidentales, un componente importante del sector privado chino están retirándose del país. Y mediante la Iniciativa China está estableciendo vínculos con algunos de los países más autoritarios, financieramente opacos y económicamente atrasados. A su vez, una guerra comercial, un sector estatal cada vez más fuerte y el proteccionismo están distanciando a China de Occidente, que ha desarrollado y acrecentado su capacidad para emprender proyectos BRI precisamente porque abrió su economía a la globalización, a la tecnología y know-how occidentales. En comparación con la importancia de sus compromisos con Occidente, la Iniciativa BRI puede conllevar riesgos e incertidumbres que podrían causar problemas a la economía china. A medida que esta se desacelera y sus perspectivas de exportación están cada vez más nubladas por factores geopolíticos, vale repensar el ritmo, alcance y escala de la Iniciativa.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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