Retirada de Siria: oportunidad para la paz

05 ene 2019 / 00:01

    La retirada de fuerzas estadounidenses de Siria anunciada por el presidente Donald Trump recibió la crítica casi universal de demócratas y republicanos por igual. Eso habla de la miopía del ‘establishment’ estadounidense de política exterior. Es verdad que la retirada de Siria anunciada por Trump puede ser el peligroso preludio de una guerra regional en mayor escala; pero con imaginación y diplomacia, también puede ser un paso crucial en la senda a la esquiva paz en la región. Podría ocurrir que Turquía invada el norte de Siria para aplastar a las fuerzas kurdas; que Rusia y Turquía queden trabadas en un peligroso enfrentamiento; que Israel inicie una guerra contra las fuerzas iraníes en Siria (Israel y Arabia Saudita ya tienen una alianza tácita contra Irán); que la guerra siria se convierta en una guerra total en Medio Oriente.

    Pero no es inevitable, todo lo contrario. Hay margen para una diplomacia exitosa, si por una vez el ‘establishment’ estadounidense de política exterior reconociera que la vía prudente es la diplomacia de las NN. UU., en vez de la guerra. Bajo los auspicios del Consejo de Seguridad de la ONU (con el acuerdo esencial de EE. UU., China, Rusia, Francia y RU), se podrían acordar seis pasos para establecer una paz más amplia.

    Primero, que todas las fuerzas extranjeras salgan de Siria (incluidas las de EE. UU., los yihadistas con apoyo saudita, las fuerzas con respaldo turco, las tropas rusas y las fuerzas con apoyo iraní). Segundo, que el Consejo de Seguridad avale la soberanía del gobierno sirio sobre todo el país. Tercero, que el Consejo, y tal vez fuerzas de paz de la ONU, garanticen la seguridad de los kurdos. Cuarto, que Turquía se comprometa a no invadir Siria. Quinto, que EE. UU. anule las sanciones extraterritoriales contra Irán. Y sexto, que la ONU reúna fondos para la reconstrucción de Siria. Es perfectamente posible que Irán negocie su salida de Siria a cambio de que EE. UU. ponga fin a las sanciones; que EE. UU. e Israel acepten el fin de las sanciones contra Irán a cambio de la retirada militar iraní de Siria; que Turquía acepte contenerse si el Consejo de Seguridad de la ONU deja claro que no habrá un Kurdistán separatista; y que Rusia e Irán acepten retirarse de Siria si la ONU respalda al gobierno de Asad y se eliminen las sanciones contra Irán.

    Esas sanciones de EE. UU. contra Irán están dañando la economía iraní, pero también dividen a EE. UU. del resto del mundo y no han conseguido cambiar la política interna iraní. Trump podría estar de acuerdo en levantarlas a cambio de una retirada de las fuerzas iraníes de Siria. La clave para la paz en Medio Oriente es la coexistencia de turcos, iraníes, árabes y judíos. El mayor obstáculo desde el final de la I Guerra Mundial ha sido la interferencia de las grandes potencias (RU, Francia, Rusia y EE. UU.). Es hora de dejar a la región arreglar sola sus asuntos, sin la ilusión de que potencias extranjeras podrán evitarle a uno u otro contendiente hacer concesiones, y sin entrada masiva de armamentos desde el exterior. Tras cien años de interferencia imperial de Occidente, es hora de que los actores regionales hagan concesiones y ajustes para la paz bajo el paraguas de la ONU y del derecho internacional.

    Jeffrey D. Sachs. Es profesor de Desarrollo Sostenible, profesor de Gestión y Política Sanitaria y director del Centro de Desarrollo Sostenible en la Universidad de Columbia. También es director de la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

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