Política y restauración

12 jun 2019 / 18:07

    Finalmente el Senado francés dio por zanjada la discusión sobre cómo debía reconstruirse la catedral de Notre Dame de París. Y fue muy claro. Se deberá devolver al edificio la imagen que tenía justamente antes del incendio. Lo que permite hacer otra lectura: la reconstrucción dejó de ser un proceso técnico para pasar a ser algo totalmente político. Lo que se encontraba en juego no era solo una iglesia, sino el testimonio de la historia y el símbolo de una nación y su cultura, y también el trascender o no del presidente Macron, quien curiosamente prefería “una reconstrucción inventiva” antes que dejarla en “su último estado visual conocido”.

    La ley aprobada por el Estado dota a la restauración de los recursos necesarios, excluyendo su uso en cualquier proyecto moderno, de entre los que ya se habían planteado y que hubieran permitido sumar al edificio una impronta contemporánea, de la misma manera que se había hecho en cada una de las intervenciones previas realizadas a lo largo de los siglos. A fin de cuentas, cuando se iniciaba la construcción de una iglesia en la Edad Media se podía intuir de manera aproximada cómo iba a ser al final, aunque nunca se podía tener la imagen exacta de ello, ya que se asumía que cada época trataría de dejar su propia huella plasmada en el edificio, algo que hubiera sido más del gusto de Macron.

    Según la ley, la obra deberá estar terminada antes de la inauguración de las Olimpiadas del año 2024 que se realizará en la capital francesa. De tal forma que cuando se la reinaugure lo que veremos será lo mismo que vieron los parisinos en el siglo XIX, luego de la restauración de Le-Duc, que no será la que habían visto los habitantes de esa misma ciudad en el siglo XVIII y menos aún los del siglo XII, considerando que ese arquitecto defendía que restaurar un edificio significaba devolver a la imagen que había tenido o que “debía haber tenido”. La gente, que será quien use el edificio, tuvo poco que decir, ya que no hubo ninguna instancia que permitiera conocer qué pensaban sobre ello.

    Al final, como siempre, se trató de una decisión de los políticos.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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