Paternidad, historia, rol y mundanidad

15 jun 2019 / 20:32

    No se nace padre, se llega a serlo en la historia, en el mundo y con el mundo. Su origen es biogenético y social. Su rol grupal, económico, cultural y psicosocial. Es factor de cohesión y proyección familiar. Su función tiene invariantes e innovaciones. Siempre refrenda su significado como símbolo y sentido de una relación-vínculo desde su pareja hecha familia. Solo se puede entenderlo en ese texto y contexto. Por eso no se lo reverencia hoy sino en su historia como actor-autor. Occidente aún acepta que la familia esté dirigida por él. Aunque a su interior se han dado cambios modernos.

    Hoy preguntemos: ¿quiénes pueden valorar su rol histórico-social? Los hijos. Unos, por ingratitud e indiferencia, no reconocen su aporte y sacrificio. Es cierto, hay padres desertores de sus deberes. Pero la mayoría son mundo de entrega y abnegación. No esperan compasión sino gratitud. Que vean lo que dieron e hicieron por ellos. No quieren oír “Viejo, mi querido viejo...”. Desean que hijas (os) se den tiempo y pregunten: “¿qué hubiera sido de mi vida sin mi padre, sin lo que él ha dado y hecho por mí?”. Pero esta es la pregunta no hecha. Otros quieren que ese “viejo parta ya” para asumir la herencia de bienes y capital del “viejo”. Olvidan que el nombre, prestigio y profesión que tienen resultan del sacrificio del “padre olvidado”, al cual no dan una llamada semanal ni una visita “de vez en cuando”. Algunos padres sufren dolorosos abandonos y olvidos en hospitales y hospicios. Junto a esos avatares y miserias humanas hay hijos para quienes el padre fue más que proveedor y jefe de familia; encarnó espíritu y energía vital. Fue paradigma y entrega del hombre que merece gratitud, afecto, cariño y atención. Por eso el sacrificio de Freddy Gómez Villegas, encadenado al monumento de los Próceres por matrícula para sus hijos, simboliza hoy lo que se hace por ellos y que algunos no valoran porque “están ocupados en trabajos y en el chat”. Pero él, con aciertos y fallos, cumplió. Hoy no es su día comercial sino uno para preguntar: ¿cuánto deben los hijos a los padres? Las deudas de afecto y gratitud humana no se niegan. Se asumen con el corazón y la vida. Se crean por sentido paterno y se olvidan por ingratitud y desamor.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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