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13 abr 2019 / 00:01

    Al preguntarte si tu vida ha sido buena o mala contigo, ¿qué respuesta te viene en mente? La gran mayoría de quienes se hacen esa pregunta responden que su vida ha sido en general muy buena con ellos; muy positiva. También hay los desafortunados que sienten que su vida ha sido mala, pero son minoría. El común de los mortales, confrontado con preguntas como esa, logra salir de sus penas del día a día, elevarse y tomar perspectiva mientras se les dibuja una sonrisa en la cara.

    Y aunque luzcan estas líneas como una columna de motivación o mejoramiento personal, no lo es.

    Por fuerza de las cosas, esta y otras columnas terminan regresando sobre temas políticos. Y el recuerdo que tenemos de nuestra política es distinto al que tenemos de nuestra vida: el énfasis en la inmediatez, en la noticia del día, la repetición infinita de incidentes entre partidos o bandos, la incesante dramatización y el escándalo, hacen imposible tomar perspectiva y sonreír contemplando el lento avance de la civilización. Supuestas urgencias impiden mirar temas estructurales y la coyuntura luce generalmente caótica. Salvo con el absurdo, recogido en la caricatura, es difícil sonreír viendo noticias o leyendo columnas de opinión. Los propagandistas saben esto y (ellos sí con maquiavélica sonrisa que mira el panorama completo) se aprovechan del frenético ciclo de las noticias para repetir y repetir, y repetir, sin cesar los temas del día.

    Pero ni los más duchos de los políticos y propagandistas logran dañar lo que no es suyo, como lo demuestra la pregunta inicial: las personas de a pie no se mosquean al final del día con el dramita de turno.

    ¿Cuántos recuerdos de eventos políticos ocupan la memoria del que se pregunta, tomando perspectiva, si su vida ha sido feliz o desgraciada? ¿Qué peso tiene la política en el balance que hace la gente sobre su vida? Me tinca que muy, muy, muy poco. Así es la relación de los hombres con su política: muy extraña. Lo que pasa en política es sin duda importante para todos pero para nadie aparece entre los recuerdos principales de su vida. Quizá los políticos y los propagandistas y los columnistas de opinión deberíamos hablar de otros temas.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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